En una maniobra política y legal que redefine los límites del poder ejecutivo, el presidente Donald Trump notificó oficialmente al Congreso de los Estados Unidos que la guerra contra Irán ha "terminado" en la práctica. La misiva, enviada este viernes al cumplirse el umbral de los 60 días establecido por la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, argumenta que el cese de los enfrentamientos directos exime a la administración de solicitar una prórroga o declaración formal de guerra.
La interpretación de la Ley de Poderes de Guerra
El centro del debate radica en la interpretación de la normativa aprobada durante la era de Vietnam, que exige al presidente poner fin al uso de las Fuerzas Armadas tras 60 días de iniciadas las operaciones, a menos que el Congreso autorice lo contrario.
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La postura oficial: El Ejecutivo sostiene que, al no haber intercambios de disparos desde el 7 de abril de 2026, las hostilidades han cesado y el "reloj legal" se ha detenido.
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El respaldo de Defensa: El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó esta tesis ante los legisladores, afirmando que un cese al fuego pausa automáticamente los plazos estatutarios.
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La crítica demócrata: Senadores como Tim Kaine y Richard Blumenthal calificaron la interpretación de inconstitucional, señalando que el bloqueo naval activo sobre petroleros iraníes constituye una continuación del acto de guerra.
Tensiones en el Capitolio y fracturas partidarias
A pesar de que el Senado rechazó por sexta vez un intento demócrata para detener el conflicto, el malestar crece entre las filas republicanas debido a la prolongación de la crisis y su impacto directo en los precios del combustible.
Legisladores como Susan Collins (Maine) se unieron a la oposición para exigir el cumplimiento del plazo legal, mientras que John Curtis (Utah) anunció que bloqueará financiamiento adicional hasta que exista una autorización formal del Congreso. Por otro lado, referentes como John Thune descartaron por el momento convocar a una votación para el uso de la fuerza militar.
Antes de partir hacia Florida, Trump desestimó la necesidad de buscar la aprobación legislativa y cuestionó la constitucionalidad de la resolución vigente. Aludiendo a precedentes de administraciones demócratas y republicanas anteriores, el mandatario reafirmó la fortaleza de la autoridad presidencial en materia de seguridad nacional.
AV



