El conflicto en la histórica empresa Lácteos Verónica alcanzó un nuevo pico de tensión este fin de semana en la provincia de Santa Fe. Trabajadores de diversas plantas, acompañados por sus familias y con el apoyo del gremio ATILRA, se manifestaron frente a las fábricas para denunciar una situación que califican de desesperante: falta de pago de sueldos, paralización de la producción por carencia de materia prima y una ausencia total de respuestas por parte de la empresa.
La movilización, que reunió a delegaciones de Sunchales, Suardi, San Genaro, Totoras y Clasón, puso el foco en la degradación diaria que sufren los empleados. Juan Rosso, referente de la planta de Lehmann, describió al medio Todo Noticias, un escenario de desidia absoluta dentro de las instalaciones. Según relató, la falta de recursos llega al extremo de no contar con agua potable ni elementos básicos de higiene en los baños, lo que configura un cuadro de abandono patronal denunciado ante las autoridades.
Los trabajadores cumplen
Pese a que los operarios cumplen sus horarios habituales para resguardar sus puestos, deben costear de su bolsillo el transporte y los gastos diarios sin haber percibido sus haberes. La incertidumbre creció luego de que la patronal se ausentara de una audiencia clave en el Departamento de Trabajo de Rafaela, limitándose a informar por escrito que el conflicto se centralizará en las oficinas de Buenos Aires, lejos del territorio donde se encuentran las plantas.
Un actor central en este reclamo ha sido el grupo de mujeres de los trabajadores. Esposas, madres e hijas se han organizado a través de redes sociales y grupos de WhatsApp para dar visibilidad al conflicto bajo la consigna "Basta de abandono". Esta red de contención ha sido fundamental para sostener la moral de los 700 empleados directos que hoy ven amenazada su fuente de sustento.
Hoy, la única salida que vislumbran los trabajadores para destrabar el conflicto es la aparición de un inversor externo. La expectativa está puesta en una posible venta o capitalización que permita inyectar la materia prima necesaria para reactivar las calderas y, fundamentalmente, regularizar la situación salarial de cientos de familias santafesinas que hoy se encuentran en la incertidumbre total.



