La muerte de Carlos "El Indio" Solari no solo paralizó el pulso cultural del país, sino que activó de inmediato un complejo ajedrez político entre Balcarce 50, el Congreso de la Nación y la gobernación bonaerense. Ante la ola de cuestionamientos por parte de sectores de la oposición y de la militancia ricotera, quienes acusaron al oficialismo de "darle la espalda" al dolor popular, el Gobierno nacional rompió el silencio y buscó desactivar la polémica revelando los detalles de una negociación secreta con el entorno del artista.
Desde el núcleo del Gabinete nacional confirmaron a Infobae que la administración central puso a disposición un predio estatal de dimensiones masivas para albergar las honras fúnebres. "Hablamos directamente con los allegados para ofrecerles formalmente las instalaciones de Tecnópolis, pero la respuesta del entorno fue negativa; manifestaron que preferían coordinar la logística exclusivamente con la provincia de Buenos Aires", confiaron fuentes oficiales de primera línea.
Razones de seguridad e infraestructura: los motivos del "no" al Congreso
El debate por el escenario del velatorio público se había encendido el viernes en los pasillos del Palacio Legislativo, cuando un bloque de diputados opositores exigió formalmente la apertura del Congreso de la Nación para despedir al exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El rechazo definitivo a esa opción fue argumentado como una decisión técnica y no ideológica.
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, utilizó sus canales oficiales para detallar los fundamentos del dictamen técnico elaborado en conjunto con los especialistas en orden público:
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Inviabilidad logística: Los informes técnicos concluyeron que el Palacio del Congreso carece de los corredores de circulación y las zonas de amortiguación necesarias para contener a cientos de miles de personas en pleno centro porteño.
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Evaluación de riesgo: El Ministerio de Seguridad de la Nación desaconsejó el uso de edificios históricos de valor patrimonial ante la previsión de desbordes masivos, una postura que también clausuró las puertas de la Casa Rosada desde las primeras horas del viernes.
Las 24 horas de desencuentros telefónicos con el entorno del músico
La reconstrucción oficial de los hechos expone la dificultad que tuvo el Gobierno para entablar un puente directo con el hermético círculo del cantante de 77 años. El mismo viernes por la mañana, mientras la Secretaría de Cultura expresaba sus condolencias institucionales, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, intentaba infructuosamente comunicarse con los familiares. "Quisimos ponernos a disposición desde el primer minuto, primero para saludar a la familia en este momento y, en segundo lugar, para colaborar logísticamente en el predio que ellos decidieran elegir", explicó la funcionaria nacional en declaraciones televisivas.
Los canales de diálogo recién se destrabaron durante la madrugada del sábado, cuando el representante legal de la familia Solari respondió formalmente los mensajes del equipo de la ministra, agradeciendo las intenciones del Ejecutivo pero ratificando que el destino final ya estaba sellado en territorio bonaerense.
El factor político: el último reportaje y la opción por Avellaneda
Detrás de la tirantez protocolar subyace un componente ideológico insoslayable. El Indio Solari nunca ocultó sus afinidades políticas, y en una de sus últimas apariciones públicas en el canal de streaming Gelatina, había lanzado duras críticas hacia los sectores libertarios y la juventud que apoya la gestión de Javier Milei, comparando ciertas conductas con "los peores trolls de las redes".
Esta marcada distancia ideológica aceleró la sintonía del entorno del músico con los intendentes del peronismo bonaerense y la gobernación de Axel Kicillof. Ante los rechazos técnicos de la Capital Federal y la negativa familiar a la alternativa de Tecnópolis —ubicado en Villa Martelli—, las gestiones políticas bilaterales terminaron ungiendo al Microestadio José María Gatica de Avellaneda como el santuario definitivo de la "última misa", consolidando un escenario donde el oficialismo nacional quedó completamente al margen de la foto de la despedida.



