“Por fin puedo descansar”, fue el último mensaje que dio Noelia Castillo Ramos en una entrevista antes de recibir la eutanasia en España, en medio de un fuerte debate social sobre esa cuestión.
La chica de 25 años reflejó así el agotamiento físico y emocional que arrastraba desde hacía años. Sufría una paraplejia del 74% y convivía con dolores constantes que se habían vuelto imposibles de soportar.
Durante más de dos años sostuvo su decisión de acceder a la eutanasia, incluso frente a los obstáculos legales y familiares (su padre recurró a la Justicia para evitar la eutanasia de su hija) que intentaron frenar el procedimiento.
“Ya no puedo más con los dolores, no puedo más con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido”, sostuvo Noelia en su última entrevista.
Noelia decidió atravesar el momento final de su vida en soledad. “No quiero que me vean cerrando los ojos”, pidió la joven antes de iniciar el proceso médico, que duró aproximadamente 15 minutos.
El procedimiento se realizó bajo un estricto protocolo sanitario que incluye la administración de tres fármacos por vía intravenosa en el Hospital Vall d’Hebron. La medicación induce primero un estado de sueño profundo y luego provoca un paro cardiorrespiratorio, para que el paciente no sufra.
En octubre de 2022, tras sobrevivir a una violación grupal intentó suicidarse, lo que le provocó lesiones irreversibles. Desde entonces, atravesó un largo proceso de rehabilitación, acompañado de dolores físicos y secuelas emocionales.
Su caso tomó relevancia pública también por la batalla judicial que debió llevar adelante para que se respetara su decisión. Incluso se llegó a debatir en el Congreso español, donde la presidente de la cámara, Francina Armengol, defendió el derecho a la muerte digna, mientras que el grupo político Vox calificó el hecho como una “ejecución”.



