En un escenario económico marcado por la incertidumbre y el reordenamiento de los mercados, Dante Choi, el empresario coreano-argentino detrás de la marca de electrodomésticos Peabody, rompió el silencio tras el complejo proceso de concurso de acreedores que atravesó su firma. Con una honestidad brutal, Choi describió la realidad de la industria nacional no solo como un desafío logístico, sino como una batalla ética frente a un sistema que, según su visión, castiga al que produce legalmente.
Para Choi, el camino del industrial en el país se ha vuelto un ejercicio de resistencia que roza lo insostenible. El empresario calificó de "ingrata" la tarea de invertir y generar empleo en Argentina, señalando que la presión impositiva, la volatilidad de las reglas de juego y las crisis recurrentes terminan desgastando incluso a los proyectos más sólidos.
El análisis del empresario
"Uno pone el cuerpo, el capital y el tiempo, pero el sistema parece diseñado para que el que hace las cosas bien termine sufriendo más que el que busca el atajo", se desprende de su análisis tras haber logrado mantener operativa su planta en medio de la tormenta financiera.
El punto más crítico de su diagnóstico se centró en la configuración actual del consumo. Choi advirtió que "la ilegalidad tomó el mercado", refiriéndose al crecimiento de la competencia informal, el contrabando y la venta de productos que no cumplen con las normativas fiscales ni de seguridad vigentes.
Según el dueño de Goldmund (la firma madre de Peabody), el mercado de electrodomésticos hoy enfrenta una distorsión profunda, por un lado existe a su juicio una competencia desleal debido al avance de productos que entran al país sin pagar aranceles o que se comercializan en canales no registrados.vPor otro lado creció la falta de controles, consolidando una crítica directa a la porosidad de las fronteras y la falta de fiscalización en plataformas de venta online que facilitó el Gobierno Nacional.
Asimismo, mientras una industria establecida paga sueldos, cargas sociales e impuestos, debe competir en la misma góndola (física o digital) con precios que son imposibles de alcanzar cumpliendo la ley.
Pese a la crudeza de su relato, la supervivencia de Peabody tras el concurso de acreedores muestra la resiliencia de la marca. Choi sostiene que el diseño y la innovación siguen siendo su diferencial, pero lanza un mensaje de alerta al Gobierno y a la sociedad: si no se combate la informalidad y no se generan condiciones de previsibilidad, el tejido industrial argentino corre el riesgo de desaparecer frente a una economía de subsistencia e ilegalidad.



