El ex titular de Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel, salió a responder a la ola de críticas desatada por el informe de Manuel Adorni que exhibió miles de dólares gastados con tarjetas corporativas, incluyendo free shops, servicios de playa, bares y hoteles. Reidel rechazó que se le atribuyan todos los consumos de la cuenta 338402 y subrayó que el sistema de tarjetas involucraba a distintos directivos y autoridades de la empresa estatal durante el período 2025‑2026.
El empresario y ex asesor de Javier Milei sostuvo que los cargos que se hicieron públicos corresponden a un conjunto de tarjetas corporativas utilizadas por varios usuarios de Nucleoeléctrica, y no solo a su nombre personal. El informe de Adorni, que se adjuntó al informe de gestión del jefe de Gabinete, detalla operaciones en el exterior por montos millonarios, adelantos de efectivo cercanos a 56 millones de pesos y pagos en rubros variados, incluyendo servicios de playa, free shops, boutiques y hoteles de gama media‑alta.
“Es un conjunto de plásticos”
Según el propio Reidel, el sistema de plásticos fue pensado originalmente para financiar el canon diario de viáticos y gastos de representación de quienes viajaban en misión oficial, pero el informe mostró movimientos que, en su interpretación, deben ser revisados individuo por individuo, en lugar de atribuírsele en bloque a la presidencia.
En paralelo, el fiscal federal Ramiro González impulsó la imputación de Demian Reidel, integrantes del Directorio, la Sindicatura y todos los usuarios de esa cuenta, por presuntos gastos irregulares. El juez federal Daniel Rafecas quedó a cargo de la causa, que busca determinar qué consumos fueron efectivamente vinculados a la actividad de la empresa y cuáles deberían ser devueltos al Estado.
Nucleoeléctrica, en tanto, ya anunció la baja definitiva de las tarjetas corporativas para viajes, en el marco de una medida de “transparencia y control” impulsada por el actual presidente, Juan Martín Campos. La empresa explicó que el esquema planteado desde 2020 preveía rendición obligatoria de gastos, por lo que todo consumo sin justificación debía ser reintegrado, aunque aún no se ha aclarado en detalle cuáles de los montos filtrados efectivamente volvieron.
Reidel, por su parte, pide que se investigue “hasta el último peso” y que se desmenuce la cuenta 338402 operación por operación, para separar gastos laborales legítimos de consumos que, si existen, deban ser devueltos o considerados como potenciales faltas de los titulares de las tarjetas.



