El Departamento de Estado de Estados Unidos actualizó su informe de "Alerta de Viaje" para Argentina, manteniendo al país en Nivel 1, que implica tomar precauciones habituales para los viajeros estadounidenses. En esta revisión, la ciudad de Rosario mejoró su calificación, pasando del Nivel 2 al Nivel 1, lo que significa que ya no es considerada una zona de mayor riesgo.
El embajador Peter Lamelas destacó que esta mejora se debe a los esfuerzos del gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin para disminuir la delincuencia y aumentar la seguridad en Rosario, motivo por el cual se recomienda equiparar la alerta de la ciudad con el resto del país, facilitando el turismo y las actividades comerciales.
Delitos menores y violencia
El informe, fechado el 10 de julio de 2026, señala que Argentina es en general un destino seguro, aunque advierte sobre la persistencia de delitos menores y violencia, especialmente en áreas turísticas y en la ciudad de Buenos Aires. La delincuencia callejera representa un problema en numerosas zonas urbanas, incluyendo Buenos Aires, la provincia homónima, Rosario y Mendoza. Se reportan asaltos, hurtos, estafas y robos de celulares y carteras que pueden ocurrir en diversos espacios públicos como calles, restaurantes, vestíbulos de hoteles, estaciones de transporte y puertos de cruceros. Por ello, se recomienda no guardar objetos de valor en el equipaje facturado.
En Buenos Aires, los barrios con mayores índices de criminalidad son San Telmo, La Boca, Retiro, Palermo y la calle Florida. En el entorno de la capital, localidades como Lomas de Zamora, Quilmes y Moreno presentan más delitos violentos. En particular, en La Boca se han registrado robos violentos tanto de día como de noche, por lo que se aconseja circular por las calles principales del circuito turístico y utilizar taxis gestionados por centrales de despacho para entrar y salir del barrio.
El documento también recomienda evitar villas o asentamientos precarios en todo el país y alerta sobre robos de equipaje en las terminales de autobuses de Retiro y Mendoza, así como en los compartimentos superiores de los colectivos. Una advertencia específica apunta a la presencia de “motochorros”, quienes suelen actuar en pareja para arrebatar relojes, carteras y mochilas, además de forzar vehículos para robar objetos de valor.
Entre las recomendaciones, se indica no resistirse físicamente ante un intento de robo y registrarse en el Programa de Inscripción de Viajeros Inteligentes (STEP) para recibir alertas y facilitar la localización en caso de emergencia. Además, se aconseja contratar un seguro de viaje que cubra aspectos médicos, evacuación y cancelación, y reservar taxis con anticipación mediante despachos o aplicaciones confiables, evitando estafas con taxis amarillos y negros en aeropuertos y alrededores de Buenos Aires.
Estafas mediante Internet
El informe también alerta sobre estafas financieras y engaños románticos en internet, advirtiendo que delincuentes pueden concertar encuentros en hoteles o residencias privadas para drogar y robar a las víctimas. En estos casos, se recomienda reunirse en lugares públicos concurridos, compartir la ubicación con familiares o amigos, hacer videollamadas previas y no aceptar alimentos o bebidas de desconocidos.
En materia tecnológica, se aconseja actualizar el software antes del viaje, no conectarse a redes wifi públicas y proteger datos personales como correos electrónicos, números telefónicos y bancarios. Se menciona que los ladrones de celulares suelen focalizarse en turistas y pueden usar los dispositivos robados para vaciar cuentas bancarias antes de que sean bloqueados.
El informe incluye una referencia sanitaria de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC), que emitieron una alerta de salud de Nivel 1 por hantavirus en la región, señalando que el riesgo para la mayoría de los viajeros es extremadamente bajo. Finalmente, se advierte sobre fenómenos naturales que pueden afectar la seguridad turística, como inundaciones entre octubre y marzo, incendios forestales entre diciembre y marzo y terremotos durante todo el año en provincias cercanas a los Andes.




