El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, visitó La Habana, donde sostuvo un encuentro con funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba. El gobierno cubano confirmó la reunión a través del diario oficial Granma, señalando que la visita fue autorizada tras una solicitud formal de Estados Unidos.
La visita se produjo en un contexto de relaciones bilaterales complejas, con conversaciones en curso para reducir tensiones entre ambos países. En un comunicado oficial, Cuba destacó que no representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense ni existen motivos legítimos para catalogarla como patrocinadora del terrorismo.

El texto enfatizó que “Cuba aseguró que no financia organizaciones terroristas ni permite actividades hostiles contra Estados Unidos.”. Además, resaltó su histórica postura de condena inequívoca frente al terrorismo en todas sus formas.
Ambas delegaciones manifestaron interés en avanzar hacia una cooperación bilateral en materia de seguridad y cumplimiento de la ley, buscando beneficios tanto regionales como internacionales.
Previo a la reunión, un avión oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, designado como misión especial SAM554, aterrizó en La Habana proveniente de la Base Andrews, Maryland. Según el reporte, este vuelo es “un hecho poco común que marca apenas el segundo de este tipo hacia Cuba desde 2016”. La aeronave, que transporta a altos funcionarios y delegaciones diplomáticas, hizo una escala en la isla antes de continuar hacia Florida.
La presencia de Ratcliffe en Cuba coincide con declaraciones de ambos gobiernos que expresan voluntad de diálogo, en un momento marcado por la fuerte presión política y económica del gobierno de Donald Trump, que incluye un bloqueo petrolero total sobre la isla.
Además, la visita se da en medio de nuevas protestas populares y masivos apagones que afectan a gran parte de la población cubana, lo que añade un contexto delicado para estas conversaciones.
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