El argentino Gustavo Rivara permaneció poco más de un año arrestado en El Helicoide y fue liberado el pasado 2 de febrero. En las últimas horas, contó ante la prensa el calvario que vivió en el mayor centro de detención de Venezuela.
En diálogo con Nelson Castro en Radio Rivadavia, aseguró, en primer lugar, que los detenidos llegan torturados a la prisión: "La parte de Investigación está separada de El Helicoide. La parte de Investigación es en realidad donde hacen las torturas. Al tener tanta fama de ser un sitio de torturas, se cuidan de no torturar (...). La gente ya llega torturada al Helicoide".
"No creí que iba a salir. Estaba seguro de que me iban a trasladar. No me veía salir", añadió, a continuación. Al ser consultado si pensó que moriría en la cárcel, afirmó: "Sí. Les decía a los compañeros que no me veía salir de ahí". Su aprehensión se produjo el 1 de enero de 2025.
Además, sostuvo que lo detuvieron "solo por ser argentino". "Estaba regresando para Colombia. Había ingresado hacía 18 días al país. Tenía poco más de dos semanas y me dirigía a Colombia y fui interceptado en una estación de autobuses", precisó.
Respecto a la razón de su viaje, explicó: "Yo quería apoyar a la democracia. Quería ver la situación política. Estábamos en vísperas de la entrega de poder supuestamente a María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. Pero no lo permitieron. Yo quería presentarme y apoyar a la oposición en lo que pueda".
Sin embargo, "no se necesitan razones para meterte preso en Venezuela", comentó. "A todos los extranjeros que agarraba la policía llamaban al Sebin (servicio de inteligencia). Eran detenidos y luego son utilizados como moneda de cambio, a modo de chantaje con países. Utilizan a los extranjeros para eso, para mover sus chantajes", aseguró.
Sus días en El Helicoide
Luego, Rivara habló sobre la forma en la que se vivía en el centro de detención más grande de Venezuela. Según dijo, el lugar es un búnker y la suciedad del mismo le trajo problemas en sus ojos.
A continuación, detalló: "Uno se encuentra con luz artificial, está sucio. No se permite dormir correctamente porque pasan listas, te despiertan muy temprano, estamos todo el tiempo alertas. No te dejan dormir. Estamos siendo filmados todo el tiempo. Tenemos cámaras en los baños".
"Estuve incomunicado, en un cuarto pequeño, los últimos cuatro meses. Nomás me dedicada a leer y escribir. No tenía ningún derecho. Me decían que haga de cuenta que estaba en Guantánamo", agregó.
Luego de diez meses de detención, el argentino tuvo su primera presentación ante un juez: "Fue algo de cinco minutos, algo ridículo. Me acusaban de traición a la Patria. Yo no sé que Patria. O sea, como si hubiera jurado lealtad a Venezuela", señaló.
Finalmente, el pasado 18 de enero le comunicaron que lo iban a liberar. "Vino al director a mi celda por la noche y me preguntó por mis cosas. Que me iba a ir al día siguiente. No le creí. Yo estaba esperando un traslado", remarcó.
"Me portaba mal. Tenía bronca. Yo les decía: 'fusilame. No tengo derecho a nada. Fusilame'", sostuvo y respecto a eso, expresó: "Uno piensa en la locura. Tiene miedo a la locura, no a morir. Miedo a ser olvidado y quedar muchos años ahí".



