La crisis terminal del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) llegó a su punto final con una intervención directa de la Casa Rosada. A través de una reestructuración integral, el Gobierno oficializó la partición definitiva del organismo en dos nuevas estructuras autónomas: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG). Esta decisión, forjada en la mesa chica entre los ministerios de Defensa, Seguridad y Economía, busca rescatar un sistema que arrastra un desequilibrio financiero estructural y que mantiene a miles de beneficiarios en una situación de vulnerabilidad extrema, según informó Infobae.
Según fuentes oficiales, el IOSFA acumuló un pasivo de 200 mil millones de pesos, producto de lo que el Ejecutivo define como irregularidades en gestiones anteriores y un modelo operativo inviable. La parálisis de los servicios básicos golpeó con especial dureza a localidades como Punta Alta, donde más de 40.000 habitantes dependen exclusivamente de esta cobertura y llevan meses sin acceso a prestaciones médicas elementales. Ante este escenario, la división estructural se presenta como la única vía para garantizar que los aportes de cada sector sean administrados con especificidad y transparencia.
El nuevo mapa de la salud militar
Bajo la órbita del Ministerio de Defensa nace la OSFA, que hereda la responsabilidad de cubrir al personal militar en actividad, retirados, pensionados y sus grupos familiares. La nueva entidad funcionará con personería jurídica propia y un directorio conformado por representantes de cada una de las Fuerzas Armadas. Este cambio no es solo nominal; el decreto establece un blindaje financiero estricto: el 80% de los recursos debe destinarse obligatoriamente a prestaciones de salud, limitando el gasto administrativo a un máximo del 8%. Asimismo, se garantiza que los servicios nunca podrán ser inferiores al Programa Médico Obligatorio (PMO).
La fiscalización de la OSFA quedará bajo el control directo de la cartera de Defensa, actuando como autoridad de aplicación. Para asegurar la idoneidad en la conducción, los miembros de su cúpula deberán acreditar antecedentes técnicos en gestión compleja y sus mandatos se extenderán por cuatro años, con posibilidad de reelección tras una evaluación de desempeño. Los fondos para su sostenimiento provendrán de los aportes personales y patronales calculados sobre todos los conceptos de los haberes, excluyendo viáticos y asignaciones familiares.
Independencia para las Fuerzas Federales
De manera paralela, la creación de la OSFFESEG responde a un reclamo histórico de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval. Esta nueva obra social, dependiente del Ministerio de Seguridad, contará con una conducción técnica de cinco miembros designados por su idoneidad en administración pública o privada. Al igual que su par militar, la OSFFESEG operará a nivel nacional y tendrá la facultad de admitir afiliados adherentes siempre que se demuestre la sustentabilidad financiera, priorizando siempre la atención del personal con estado policial y sus familias.
El proceso de transición hacia este esquema binario será supervisado por una Comisión Especial Ad-Hoc integrada por representantes de Defensa, Seguridad, Salud y Economía. Durante este traspaso ordenado de activos y personal, un administrador designado velará por la continuidad de los tratamientos médicos en curso para evitar que la burocracia interrumpa el derecho a la salud de los 500 mil beneficiarios.



