El Gobierno envió ayuda humanitaria a Bolivia para combatir el desabastecimiento: los detalles

La Cancillería argentina confirmó el despacho de una aeronave para realizar puentes aéreos. De esta forma, buscan paliar la falta suministros causada por bloqueos en rutas.
Por: #BorderPeriodismo
La administración argentina decidió intervenir en la difícil situación que atraviesa Bolivia. El canciller Pablo Quirno anunció, mediante sus redes sociales, el envío de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea para asistir al gobierno de Rodrigo Paz Pereira, quien enfrenta un escenario de parálisis logística y tensión social creciente.
La medida responde a un pedido formal del Ejecutivo boliviano, que se encuentra desbordado por más de dos semanas de protestas y cortes de rutas. La asistencia argentina se centrará en el transporte de alimentos para romper el cerco que afecta principalmente a las ciudades de La Paz y El Alto.
Además, La Cancillería aclaró que se trata de una colaboración humanitaria puntual (es decir, algo transitorio) para ayudar a la estabilización en la región.
La situación en los mercados y centros de salud de Bolivia es alarmante. Según los informes oficiales, la falta de oxígeno en hospitales y la escasez de alimentos básicos ya tuvieron consecuencias fatales: se reportaron al menos tres muertes por falta de asistencia médica debido a la imposibilidad de circular.

Detalles del conflicto en Bolivia

El conflicto en Bolivia no es solo económico, sino profundamente político. Los cortes son impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB) y sindicatos campesinos, mineros y transportistas que exigen principalmente mejoras salariales ante una inflación que roza el 20% anual, una cifra inédita para el país en las últimas décadas. 
Por su parte, el presidente boliviano —quien asumió hace apenas medio año— denunció un intento de "golpe blando". El mandatario apuntó directamente contra Evo Morales, el último presidente del país que estuvo trece años en el poder y enfrenta una causa por presunto abuso de menores. "Los que buscan destrozar la democracia irán a la cárcel", sentenció Paz.
Detrás de la movilización social subyace una crisis de divisas que ha dejado a Bolivia sin acceso fácil al dólar y con una severa escasez de combustibles. El fin de los subsidios estatales, una medida adoptada por la nueva gestión para sanear las cuentas, terminó por encender la mecha del malestar popular ya que no dio resultados en el corto plazo.
Las pérdidas económicas son millonarias: el sector empresarial estima que cada día de paro le cuesta al país unos cincuenta millones de dólares. Mientras tanto, miles de camiones permanecen varados en las rutas, lo cual agrava un círculo vicioso de desabastecimiento.

AS

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