El Gobierno nacional oficializó, mediante un decreto firmado por el presidente Javier Milei y el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, la disolución del Coro Nacional de Niños, organismo creado en 1967.
Desde la Secretaría de Cultura explicaron que el régimen vigente de la Administración Pública Nacional presentaba “incompatibilidades” vinculadas a la participación de menores, lo que afectaba el funcionamiento y el esquema de contratación del coro.
Según el organismo, el nuevo modelo fue diseñado junto con la Secretaría de Empleo Público y busca reemplazar la estructura existente por otra “con más alcance federal y más proyección”. El programa estará dividido en dos ejes: práctica y desarrollo en canto coral y formación en danzas.
Además, prevé una red nacional de detección de talentos, convocatorias permanentes y clases magistrales con invitados especiales, en articulación con los Elencos Estables de la Nación.
“Esto permitirá conformar un coro de niños surgidos del programa asegurando una calidad interpretativa y rendimiento artístico de máximo nivel”, señalaron desde Cultura. Aunque ya existen candidatos, todavía no fue designado el responsable que conducirá la nueva iniciativa.
La decisión generó cuestionamientos por parte de la exdirectora del Coro Nacional de Niños, María Isabel Sanz, quien aseguró que el organismo fue suspendido el 1° de abril sin recibir explicaciones sobre su futuro.
“Fuimos suspendidos el primero de abril, preguntamos qué soluciones estaban buscando y cuándo iban a retornar las actividades, sin respuesta”, afirmó en diálogo con Nelson Castro por Radio Rivadavia. La directora sostuvo que recién al leer el decreto conocieron que serían reemplazados por un programa de formación artística y remarcó que esa modalidad no sustituye el trabajo de un coro profesional.
“Cuando la obra es un sinfónico coral, que lleva un coro de niños, se requiere un cuerpo muy entrenado, de alto rendimiento”, explicó.
Sanz también señaló que el organismo había reducido progresivamente su plantel porque no se autorizaban nuevos ingresos. “Recibimos la nota de suspensión el 1ero de abril. Y al volver de Semana Santa no pudimos entrar al edificio. Fue muy cruel para los niños. Estoy de acuerdo con optimizar y mejorar lo que no funciona, pero cuando algo funciona no veo el sentido de sacarlo”, concluyó.



