El testigo que alquiló una propiedad en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, a Manuel Adorni sumó nuevos detalles ante la Justicia sobre los pagos y contratos vinculados al funcionario, mientras avanza la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete. En su declaración, el propietario aportó documentos y datos que podrían ayudar a reconstruir la cadena de gastos y la captación de recursos que sustentaron las lujosas reformas en el inmueble que Adorni habitó en el barrio privado.
En paralelo a la declaración del contratista Matías Tabar, que reveló haber recibido 245.000 dólares en efectivo entre 2024 y 2025 por refaccionar la casa de Adorni, el hombre que le alquiló otra vivienda en el mismo polo residencial aclaró que el monto mensual ascendía a alrededor de 13.000 dólares . Esos diseños se realizaron en un contexto en el que el funcionario ya había invertido en una propiedad con obras de alto costo: pisos nuevos, remodelación integral de cocina y baño, quincho, pileta y hasta una cascada en el jardín, obras que superan el valor original de compra de la casa.
La permanencia de Adorni en Indio Cuá
El vínculo entre el alquiler y el resto de la cadena de pagos se vuelve clave para la investigación: el testigo explicó que Adorni usó esa vivienda alquilada como residencia mientras se realizaban las refacciones en su propiedad dentro del mismo país, lo que sugiere un esquema de permanencia en el barrio privado compatible con un nivel de gasto muy superior a lo declarado por el funcionario.
El contratista Tabar había detallado que los 245.000 dólares se dividieron en un primer tramo de 55.000 dólares a finales de 2024 y 190.000 dólares durante 2025 , todo en efectivo y sin facturas, lo que alimenta la sospecha de operaciones fuera del circuito formal. Ante el fiscal federal Gerardo Pollicita, el empresario entregó presupuestos, contratos parciales, fotos y videos del “antes y después” de la obra, y puso a disposición su teléfono celular para peritajes sobre sus comunicaciones con Adorni y con su esposa, Bettina Angeletti.
El testigo que le alquiló la casa en Indio Cuá, en esta nueva etapa testimonial, aporta una pieza más del rompecabezas: el dato de que el alquiler se financió en un momento en el que el jefe de Gabinete absorbía un diseño de reformas equivalente a más del doble del precio de compra de la propiedad. Esto alimenta la línea de investigación que busca determinar si esos recursos provienen de ingresos lícitos, de préstamos informales con jubiladas o de vacíos no declarados en la contabilidad personal del funcionario.
La Justicia continúa avanzando con la declaración de otros actores vinculados a la economía doméstica de Adorni, como el hijo de una de las jubiladas acreedoras, quien deberá presentar facturas y comprobantes de pagos en un departamento que Adorni compró en Caballito. En este marco, cada testimonio —desde el contratista de Indio Cuá hasta el propietario que le alquiló la casa y los socios de la red de créditos— se vuelve pieza central para verificar si el patrón de gasto que rodea al funcionario es compatible con sus ingresos declarados.




