En un escenario marcado por la restricción judicial y la efervescencia política, Miguel Ángel Pichetto visitó a Cristina Fernández de Kirchner en su domicilio, donde la mandataria cumple su condena con pulsera electrónica. El encuentro, calificado como "fraternal" por el legislador, no solo rompió una década de silencio entre ambos, sino que sentó las bases de una ambiciosa propuesta: la construcción de una coalición nacional inspirada en el frente que llevó a Luiz Inácio Lula da Silva nuevamente al poder en Brasil.
Pichetto fue tajante sobre las condiciones de este nuevo armado. Le transmitió a la expresidenta que la alternativa al actual Gobierno no puede recaer en "esquemas viejos e intervencionistas" ni en la retórica del "Estado presente", a la que tildó de "paparruchada que ya fracasó".
Capitalismo y producción
Para el jefe del bloque Encuentro Federal, el programa debe ser estrictamente capitalista y productivo, con una estética política que brinde previsibilidad. "Tus emisores no pueden ser ideas peligrosas que hagan que el dólar pase de 1.500 a 3.000 pesos en un movimiento", advirtió, subrayando la necesidad de seducir a los sectores del centro democrático.
Durante la entrevista con el streaming Gelatina, Pichetto no ahorró críticas hacia el tratamiento judicial de la exjefa de Estado. Calificó como un "rigor excesivo" el uso de la pulsera electrónica: "¿A dónde va a ir la expresidenta?", cuestionó, reafirmando su postura histórica sobre la inconveniencia de procesar a exmandatarios por decisiones tomadas en la "cúspide de la pirámide" del poder.
Sobre el estado de Kirchner, el diputado aseguró haberla visto con "mucho temple" y sumamente activa, siguiendo de cerca la geopolítica, específicamente la tensión entre EE. UU. y China y la pérdida del poder adquisitivo en Argentina, que Pichetto define como el verdadero "drama de la gente".
Identidad peronista y pragmatismo exterior
El diagnóstico de Pichetto sobre el peronismo fue crudo: "Tiene un problema de identidad. La pregunta es de qué habla hoy". En ese sentido, instó a centrar la agenda en el salario y la industria nacional, abandonando los "cartabones de la década del 70" para analizar la política exterior.
Finalmente, el legislador defendió a los gobernadores que dialogan con el oficialismo, calificando de "estúpido" el concepto de traición en política. "Cambian las circunstancias", sentenció, dejando en claro que su objetivo es sumar voluntades bajo un pragmatismo que permita enfrentar el modelo de Milei con una alternativa de centro nacional y productiva.



