Este lunes, en el Palacio Apostólico del Vaticano, el papa León XIV sostuvo una reunión privada con María Corina Machado, líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz 2025. Este encuentro, que no estaba programado en la agenda oficial, fue confirmado por el boletín diario de la Santa Sede.
La audiencia se dio en un momento de gran tensión para Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero. Según fuentes vaticanas, la reunión se llevó a cabo con estricta reserva, aunque se supo que Machado reiteró ante el Pontífice, quien es el primero de origen estadounidense, su llamado al respeto de la "soberanía popular" expresada en las elecciones celebradas en julio de 2024.
Machado, quien recibió el Nobel en Oslo en diciembre pasado, aún no ha confirmado cuándo regresará a Venezuela ni ha revelado, por motivos de seguridad, su lugar de residencia actual. Esta visita a Roma precede a su próximo viaje a Washington, donde se espera que se reúna con el presidente Donald Trump, tal como adelantó el mandatario estadounidense el fin de semana.
Desde el inicio de la crisis en Venezuela, el Vaticano ha mantenido una posición de mediador, promoviendo evitar el derramamiento de sangre y buscando soluciones diplomáticas para el país caribeño.
Además, según un informe publicado el 9 de enero por un diario estadounidense, el Estado pontificio habría intentado negociar una oferta de asilo en Rusia para Nicolás Maduro antes de su captura y detención por las fuerzas estadounidenses.
El gesto
El papa León XIV, quien nunca recibió a Maduro ni a sus representantes desde su elección como pontífice en mayo de 2025, ha manifestado en varias ocasiones su preocupación por la situación venezolana. El pasado viernes, durante un discurso ante el cuerpo diplomático en el Vaticano, León XIV calificó la crisis en el país caribeño como una prioridad para la comunidad internacional, subrayando la necesidad de soluciones políticas pacíficas que respeten la voluntad popular y los derechos humanos. El pontífice identificó el tráfico de drogas como una de las principales causas de la crisis nacional, al que calificó como una “lacra para la humanidad”, y solicitó un esfuerzo internacional conjunto para erradicarlo e invertir en desarrollo humano y educación.



