En una escuela técnica de Madariaga, chicos de 16 crearon la tricicleta de la felicidad

Por: María Julia Oliván @mjolivan

Hoy el dólar llegó a 40, los docentes anunciaron un nuevo paro y la inflación de agosto fue de 3,9 por ciento. Mientras tanto, en General Madariaga, un grupo de chicos de 16 años de una escuela técnica le cumplieron un sueño a Romina sin gastar un peso, con la sola colaboración de la gente de la localidad. Y para #BORDER, ésta también es una noticia.

 

Romina lloró muy fuerte entre risas cuando recibió la sorpresa. Ella tiene 19 años y una parálisis que le impide caminar y mover los brazos. Pero no le impide soñar. ¿Con qué soñaba Romina? Con andar en bicicleta por General Madariaga, como su hermana Graciela, como su cuñado Diego, como sus amigos del barrio. Pero, ¿cómo podría ella, que no tiene la capacidad de moverse, hacer lo mismo que los demás?

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Lean la historia que hoy me emocionó.

Un video que se hizo viral en Facebook mostraba una mujer con parálisis paseando en un asiento ubicado en la parte de adelante de una especie de tricicleta. Romina miró una y mil veces el video y señalando, con sus palabras se hizo entender.

Y a su hermana se le ocurrió la idea: ¿y si Agustín, el amigo de su marido que es profe en la Técnica la podía ayudar?

Agarró la notebook y fue decidida: “Che, Agustín, ¿ustedes podrán hacerme algo así?” “¡Claro!”, dijo el profesor, que tiene 37 años y dicta a 20 alumnos del quinto año la materia de Aplicación de la Energía.

La Técnica en cuestión es la número 1 “15 de Noviembre” de General Madariaga y fue ahí adonde se armó el invento. Una tricicleta que hoy le entregaron por sorpresa a Romina.

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“Acá en Madariaga nos conocemos todos y con el proyecto de Romi arrancamos al incio del ciclo. Trabajamos fuera del horario escolar y pedimos ayuda a todos. Mirta, la mamá de Romina, como su hermana y cuñado fueron los que más se movieron. Lo importante es que lo logramos sin ayuda de nadie más que de los vecinos, cuenta Agustín.

¿Cómo hicieron? Cada uno ayudó un poquito: Ludueña, el tapicero, se esmeró con el confortable sillón que engancharon en la parte delantera de la tricileta. Quico Bonomi, el bicicletero, armó los frenos y los cambios; las llantas las donó Don Trejo y las ruedas las fueron trayendo los alumnos de sus bicicletas viejas.

Tras el éxito de hoy, los 20 alumnos -de 16 años- tienen más ideas. Están trabajando en conjunto con el kinesiólogo de Romina en otra bicicleta que le permita rehabilitar sus piernas y también proyectan crear un generador de energía eólica.

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Porque la energía y las ideas al final son como una bicicleta. Cuando le agarrás la mano nunca te querés bajar de ella, como Romina, que hasta el atardecer seguía paseando feliz por General Madariaga.

Informe: Paula Niccolini.

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