El Hospital Italiano de Buenos Aires se encuentra en el epicentro de una tormenta judicial que combina adicciones, abuso de poder y el tráfico interno de fármacos críticos. La causa, que tramita bajo el juzgado de Javier Sánchez Sarmiento, tiene como principales imputados al anestesista Hernán Boveri y a la médica residente Delfina Lanusse, acusados de sustraer y consumir propofol, un potente sedante de uso exclusivo hospitalario.
La investigación dio un giro dramático tras las declaraciones testimoniales de los jefes de sector. Según consta en el expediente, Lanusse admitió ante la Asociación de Anestesia (AAARBA) que padece problemas de consumo desde hace dos años, pero lanzó una acusación directa: afirmó que fue instigada por Boveri, quien presuntamente le suministraba la droga de manera intravenosa.
Versiones cruzadas
El cruce de acusaciones entre los implicados revela una trama de complicidades y posibles vínculos sentimentales que terminaron de la peor manera.
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La postura de Boveri: El médico reconoció el consumo en al menos cuatro oportunidades, pero se defendió asegurando que era Lanusse quien robaba los frascos de la farmacia del hospital. Tras el escándalo, Boveri presentó su renuncia.
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La situación de Lanusse: La residente fue denunciada por sus propios compañeros, quienes aseguraron haberla visto "en estado de sedación" durante sus horas de servicio. Actualmente, se encuentra bajo licencia forzosa e inhabilitada.
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Pruebas materiales: En los allanamientos realizados en los domicilios de ambos facultativos, la policía encontró jeringas y ampollas de anestesia que confirmarían el desvío de insumos médicos.
Mientras se analizan las actas de la Asociación de Anestesiología, otra causa paralela bajo el juez Santiago Bignone intenta conectar los puntos con un desenlace fatal. El 20 de febrero, el médico anestesista de la Fundación Favaloro, Alejandro Zalazar, fue hallado sin vida en su departamento de Palermo.
Zalazar fue encontrado con una vía colocada en su pie y restos de propofol en el lugar. La Justicia espera desbloquear su teléfono celular para determinar el origen de la droga. La investigación también analiza una serie de audios viralizados que describen presuntas reuniones sociales donde médicos utilizaban anestésicos con fines recreativos.



