La causa que investiga el desvío de insumos críticos de los hospitales porteños sumó una confesión que pone en jaque los controles de seguridad sanitaria. Chantal "Tati" Leclercq, médica residente de tercer año en anestesiología del Hospital Rivadavia, reconoció formalmente haber retirado sustancias como fentanilo, propofol y ketamina de la institución para consumo recreativo fuera del ámbito hospitalario.
El testimonio de Leclercq surgió tras una serie de allanamientos en el barrio de Palermo y en un country de Tigre, donde si bien no se hallaron estupefacientes, se secuestraron dispositivos electrónicos que podrían contener chats clave para reconstruir la cadena de suministro de este "mercado negro" de fármacos anestésicos.
El "triángulo" del consumo
La declaración de la médica revela una peligrosa subcultura dentro del sistema de salud. Leclercq fue señalada como el nexo entre el fallecido anestesista Alejandro Zalazar y Delfina "Fini" Lanusse, una de las principales imputadas en la causa que investiga el robo de propofol en el Hospital Italiano.
Puntos clave de la confesión:
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Vínculos estrechos: Leclercq describió a Lanusse como su "amiga hermana", con quien compartió estudios en la Universidad Austral y viajes al exterior donde consumieron cocaína y psicodélicos.
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Sustancias sustraídas: La profesional admitió haber utilizado midazolam, fentanilo y propofol extraídos de los depósitos del Hospital Rivadavia para reuniones privadas.
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Antecedentes: Según consta en un acta de la Asociación de Anestesia, la médica reconoció tener un historial de consumo que incluye drogas recreativas desde antes de iniciar su residencia.
La investigación de los "viajes controlados"
La justicia intenta determinar si estas sustracciones forman parte de una estructura más amplia liderada por Hernán Boveri (anestesiólogo del Hospital Italiano) y la propia Lanusse. La hipótesis principal sugiere que se organizaban fiestas donde se suministraban estas drogas en lo que los implicados denominaban "viajes controlados", utilizando su conocimiento profesional para dosificar sustancias altamente peligrosas y potencialmente letales.
Aunque por el momento Leclercq no ha sido imputada formalmente, su testimonio es una pieza de rompecabezas vital para el Ministerio Público Fiscal. Los investigadores buscan establecer si el fentanilo que circula en este círculo proviene exclusivamente de sustracciones "hormiga" por parte de residentes o si existe una falla sistémica en la gestión de estupefacientes dentro de los hospitales públicos de la Ciudad.
La causa cobró impulso tras la muerte de Alejandro Zalazar, cuyo deceso expuso la fragilidad de los protocolos de disposición de fármacos controlados. Leclercq admitió haber compartido el consumo de propofol con Zalazar en al menos una ocasión, reforzando la hipótesis de un hábito extendido entre colegas del sector.
Cronología de los hechos:
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Marzo 2026: Reunión interna donde la residente admite las sustracciones ante autoridades hospitalarias y gremiales.
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Abril 2026: Allanamientos en Av. Santa Fe al 5300 y en el Country Santa Bárbara.
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Situación actual: Peritaje de tablets y celulares para identificar si hubo venta o distribución de estos medicamentos a terceros.



