En un gesto que consolida el alineamiento de Buenos Aires con Washington, el Gobierno de los Estados Unidos elogió formalmente la decisión de la administración de Javier Milei de declarar a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) como organización terrorista. La medida representa un hito en la política exterior argentina y un endurecimiento sin precedentes hacia el régimen de Teherán.
A través de la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado, la gestión de Joe Biden calificó el movimiento como un "paso relevante" para la seguridad global. "Aplaudimos las medidas adoptadas por la Administración Milei para contrarrestar el terrorismo global", señalaron desde el organismo norteamericano, validando la estrategia del Ejecutivo argentino de integrarse plenamente a la agenda de defensa de Occidente.
La oficialización de la CGRI dentro del Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo (RePET) no es meramente simbólica. Esta herramienta legal habilita acciones inmediatas que impactan en la operatividad de la organización en suelo argentino: Bloqueo de fondos y propiedades vinculadas a la guardia iraní. Prohibición de operar dentro del sistema bancario nacional. Facilita el intercambio de datos sensibles con agencias internacionales como la CIA y el Mossad.
Los atentados de los 90
Para la Casa Rosada, esta resolución busca cerrar una herida de más de tres décadas. El fundamento central de la medida reside en las investigaciones judiciales que vinculan de forma directa a la Guardia Revolucionaria y a su brazo externo, la Fuerza Quds, con la planificación de los ataques terroristas en Buenos Aires: Embajada de Israel (1992): 29 víctimas fatales y más de 200 heridos. Sede de la AMIA (1994): 85 muertes y más de 300 heridos.
El Gobierno ratificó que altos funcionarios del régimen iraní, incluyendo al actual jefe del CGRI, Ahmad Vahidi, poseen alertas rojas de Interpol vigentes por su participación en estos crímenes de lesa humanidad.
La decisión de Milei ocurre en un momento de extrema volatilidad en Medio Oriente, con enfrentamientos directos entre Irán, Israel y Estados Unidos. La Guardia Revolucionaria, creada en 1979 tras la revolución islámica, pasó de ser una milicia interna a un gigante económico y militar que coordina operaciones con drones y misiles en toda la región.



