Falleció Antonio Rattín: el origen de las tarjetas en el fútbol y el escándalo en Wembley que cambió las reglas para siempre

En los cuartos de final del Mundial 1966, el mítico capitán argentino protagonizó una expulsión sin precedentes que forzó a la FIFA a crear las cartulinas amarillas y rojas.
Por: #BorderPeriodismo

En la mañana de este sábado 11 de julio: a los 89 años, murió el ex futbolista de Boca Juniors y la selección argentina Antonio Ubaldo Rattín. Ganó seis títulos con el Xeneize y fue dos veces subcampeón de América con la Albiceleste, además de representar al país en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966.

La historia del fútbol moderno no se explica sin los hechos ocurridos el 23 de julio de 1966 en el imponente estadio de Wembley. Aquel día, ante más de 90.000 espectadores, la selección argentina cayó eliminada 1-0 ante Inglaterra en los cuartos de final de la Copa del Mundo. Sin embargo, el resultado deportivo quedó completamente eclipsado por la expulsión de Antonio Ubaldo Rattín, el emblemático capitán albiceleste y prócer de Boca Juniors, cuyo temperamento provocó un quiebre definitivo en la reglamentación de la FIFA.

En una época donde no existían las tarjetas plásticas para sancionar a los futbolistas, las amonestaciones y expulsiones se comunicaban de forma verbal y se anotaban en una pequeña libreta. Promediando el minuto 35 del primer tiempo, las constantes protestas de Rattín ante el arbitraje localista del réferi alemán Rudolf Kreitlein desencadenaron un caos organizativo. El volante argentino exigía un intérprete para dialogar formalmente amparado en el reglamento, pero el juez interpretó sus ademanes como una falta de respeto y le ordenó abandonar el campo de juego.

Retiro de la cancha, la alfombra real y el banderín británico

La negativa del capitán a retirarse interrumpió el juego por más de diez minutos, convirtiendo el partido en un conflicto de tintes geopolíticos. La salida de Rattín hacia los vestuarios dejó postales que se grabaron en la mitología de los Mundiales:

  • Desprecio a la corona: En señal de protesta, el mediocampista caminó hacia los márgenes de la cancha y se sentó sobre la exclusiva alfombra roja destinada a la Reina Isabel II, provocando la indignación del público británico.

  • Provocación en el córner: Mientras los hinchas ingleses le arrojaban chocolates, Rattín respondió estrujando con su mano el banderín de esquina que llevaba los colores de la bandera británica, desatando una lluvia de latas de cerveza desde las tribunas.

  • Sospechas de arreglo: El propio futbolista denunció posteriormente que la asignación de los árbitros europeos para los equipos sudamericanos estuvo digitada con antelación para beneficiar al anfitrión, que terminaría consagrándose campeón del torneo con un polémico gol fantasma en la final.

La inspiración de un semáforo: nace el código de tarjetas

El escándalo en Londres encendió las alarmas de la FIFA. El exárbitro inglés Kenneth George Aston, quien en ese entonces presidía la comisión arbitral del organismo internacional, asumió la tarea de diseñar un método universal que superara las barreras idiomáticas en el campo de juego y evitara la violencia.

La solución definitiva llegó de la manera más inesperada. Mientras conducía por las calles de Londres, Aston observó el funcionamiento de un semáforo y comprendió que el código de colores ofrecía una respuesta visual inmediata y comprensible para cualquier cultura: el amarillo para advertir precaución y el rojo para ordenar una detención obligatoria.

El sistema de tarjetas amarillas y rojas comenzó a implementarse de forma experimental en 1967 y se estrenó oficialmente en la Copa del Mundo de México 1970, transformándose en la herramienta disciplinaria base que rige el deporte hasta la actualidad.

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