Falleció Luis Puenzo, el cineasta que le dio a la Argentina su primer Oscar

El cineasta que rompió el silencio de la dictadura y conquistó el primer Oscar para nuestro país deja un legado imborrable de compromiso, talento y dignidad artística.
Por: #BorderPeriodismo

La cultura argentina despide hoy a una de sus figuras más trascendentales. Luis Puenzo, el hombre que logró transformar el dolor colectivo en una obra de arte universal, falleció en la Ciudad de Buenos Aires a los 80 años. La noticia fue confirmada por Argentores, entidad que despidió con "profundo pesar" a quien fuera no solo un socio destacado, sino un pilar fundamental de la industria cinematográfica nacional como guionista, director y productor.

Nacido el 19 de febrero de 1946, Puenzo forjó su mirada en la vibrante publicidad de los años 60, pero su ambición siempre fue narrar lo que latía debajo de la superficie de la sociedad. Tras dar sus primeros pasos en los 70 con filmes como Luces de mis zapatos y la experimental Las sorpresas, el destino le reservaba un lugar en el olimpo del cine mundial tras el regreso de la democracia.

El premio

El 24 de marzo de 1986, exactamente diez años después del inicio del capítulo más oscuro de la historia argentina, Puenzo subió al escenario del Dorothy Chandler Pavilion en Los Ángeles. Allí, recibió la estatuilla a Mejor Película Extranjera por La historia oficial. Su discurso de aceptación quedó grabado a fuego en la memoria nacional: “Nunca olvidaremos esa pesadilla, pero ahora estamos empezando a tener nuevos sueños”.

Aquel film, escrito junto a Aída Bortnik y protagonizado por las leyendas Norma Aleandro y Héctor Alterio, no solo fue un éxito de taquilla; se convirtió en un documento ético sobre la apropiación de bebés y la búsqueda de la verdad que recorrió el mundo, ganando también en Cannes y obteniendo un Globo de Oro.

El éxito de La historia oficial le abrió las puertas de la industria global, permitiéndole dirigir a estrellas de la talla de Jane Fonda y Gregory Peck en Gringo Viejo (1989), y a William Hurt y Robert Duvall en La peste (1992). Su última gran incursión detrás de cámara fue La puta y la ballena (2004), una ambiciosa coproducción con España.

Más allá de su labor creativa, Puenzo nunca se desvinculó de la realidad política de su sector. Entre 2019 y 2022, asumió la presidencia del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), cerrando un círculo de compromiso con la cinematografía que defendió durante toda su vida. Hoy, el cine argentino pierde a un director que supo mirar de frente a la tragedia para ayudar a un país a sanar. Se va el hombre, pero queda la imagen eterna de aquel 24 de marzo en que la Argentina, por primera vez, le demostró al mundo que sus sueños también podían ser dorados.

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