Durante una visita al programa La mañana con Moria (eltrece), Fátima Florez no pudo contener las lágrimas al relatar el lado B de su espectáculo Fátima Universal. En una charla cargada de sensibilidad, la artista describió el vacío que experimenta cuando las luces del teatro se apagan.
La humorista reconoció que la soledad del hotel es el momento más difícil de su rutina diaria. Tras recibir el fervor de miles de personas, el regreso a su habitación marca un quiebre inevitable. "Recibís el cariño de la gente en la calle y después llegás al hotel y estás sola. Ahí es donde uno se emociona. Tanto barullo y de golpe… nada", explicó con la voz quebrada.
Fátima definió ese instante como "la soledad del camarín", un espacio donde la máscara del personaje cae y aparece la vulnerabilidad de la mujer. Según su relato, el desgaste físico es tal que llega a perder tres kilos por función debido a la exigencia del canto y el baile, muchas veces sin tiempo siquiera para alimentarse de forma adecuada.
La autoexigencia es otro de los motores que empujaron a la artista al llanto frente a Moria Casán. Fátima admitió que siente una vigilancia constante sobre su trabajo y su vida personal. "A veces siento que estoy en el ojo de la tormenta, como si esperaran a que me equivoque", confesó. A pesar de su imagen aguerrida, la actriz remarcó que su sensibilidad está "a flor de piel" debido al cansancio acumulado.
El respaldo de Moria Casán
La conductora, lejos de buscar el golpe bajo, acompañó a su invitada con palabras de validación. Moria destacó que la sensibilidad del artista es distinta y necesaria para sostener una carrera de ese calibre. "Si no te comés al público, el público te come a vos", sentenció la "One", para graficar la fortaleza necesaria para salir a escena cada noche a pesar del dolor interno.
Como cierre de su confesión, Fátima dejó una imagen potente sobre la naturalidad de su angustia: "Al llorar, se me salieron solas las pestañas. No me las tuve que sacar. Fue como si el clima dijera: hasta acá, terminó el show". La entrevista dejó al descubierto la fragilidad de una de las figuras más convocantes de la Argentina, quien lucha por equilibrar la demanda del estrellato con su bienestar emocional.



