Un amigo cercano de Claudio Gabriel Barrelier, único detenido e imputado por el femicidio de Agostina Vega en Córdoba, brindó un testimonio que aporta detalles sobre la última vez que vio a la joven antes de su desaparición.
El hombre, que prefirió mantener su identidad en reserva, explicó que Melisa Heredia, madre de Agostina, y Barrelier se conocían desde hace aproximadamente tres años. "Los chicos tenían mucha confianza con Claudio, jugaban con él y se reían", señaló, en diálogo con Todo Noticias.
Según relató, el sábado pasado compartieron todo el día juntos con Barrelier y la familia de la adolescente. "Al mediodía, me fui con Claudio a donde él jugaba al fútbol. Ahí estaba Agostina con su hermano más chico y su mamá, que solían ir al mismo complejo. Estuvimos juntos".
"De ahí nos fuimos a un cumpleaños, los cinco juntos y de ahí Agostina, su mamá y el nene se fueron a su casa. Claudio se fue conmigo hasta mi lugar de trabajo. Cerca de las 21, él se fue. Me dijo que iba hasta la casa de una amiga y que después se iba a la casa", detalló, y agregó que la presencia de cámaras de seguridad en la cuadra puede corroborar esta versión.
El testigo recordó un momento particular durante el encuentro: "Cuando estábamos en la cancha, escuché que Agostina le pidió (a Claudio) su número de teléfono. En ese momento él no se lo da. La mamá estaba cerca de ella".
La noticia de la desaparición de Agostina le llegó a través de una llamada de Melisa Heredia a las cinco de la mañana. "Me contó y cerré el negocio. Con dos amigos que estaban ahí con movilidad, estuvimos dando un par de vueltas y fuimos al domicilio de Melisa a ver si encontrábamos a su hija", comentó.
El grupo buscó a la adolescente en plazas y calles cercanas, y luego acudieron a la comisaría para hacer la denuncia. "Hasta que nos tomaron la denuncia se hicieron las ocho de la mañana", agregó.
Respecto a la participación de Barrelier en las tareas de búsqueda, el amigo aclaró: "No colaboró con nosotros. En ese momento, con la desesperación que tenía la madre, cerré el kiosco y nos fuimos. Lo que menos pensamos es si él estaba colaborando o no. Fuimos a darle una mano a una mamá que estaba desesperada y sola en la casa".
Un detalle que le llamó la atención
El hombre vivía en la casa del sospechoso, ubicada en Juan del Campillo al 800. De acuerdo a su relato, se fue de allí el sábado al mediodía y volvió recién el domingo cerca de las 11:30. Al regresar a su habitación, un portón continuo al de la casa, vio algo que le llamó la atención.
"Habían puesto un acolchado color clarito en la cama donde yo dormía. Las colchas que yo tenía el sábado al mediodía antes de irme eran grises. Cuando volví, era otra, no la había visto nunca", señaló, en declaraciones al medio citado.
Por otro lado, reveló lo que le había dicho el acusado sobre la denuncia en su contra por privación ilegítima de la libertad, presentada en mayo del año pasado. "Me dijo que le hicieron una cama por un tema político", mencionó.
Finalmente, el amigo se refirió a la personalidad del principal sospechoso: "Siempre fue una persona divertida, siempre con iniciativa, no era violento. Nunca fue agresivo. Con las mujeres se llevaba bien, tenía buen trato".
AS



