La investigación por el ataque a Thiago en las inmediaciones del muelle de Pinamar dio un vuelco de 180 grados. Lo que comenzó como la denuncia de una emboscada por parte de una patota de seis personas resultó ser una ficción creada por el entorno de la víctima. Tras el avance de las pesquisas de la Sub DDI de Pinamar, el amigo de 17 años que acompañaba a Thiago confesó ser el responsable de las graves lesiones que hoy mantienen al adolescente entre la vida y la muerte.
Con la confesión del agresor, el fiscal Juan Pablo Calderón declinó la competencia y el expediente pasó al Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, bajo la tutela de la fiscal Mónica Ferre. La funcionaria ya ordenó una serie de pericias psicológicas y psiquiátricas para determinar el perfil del atacante, además del peritaje de su teléfono celular en busca de indicios sobre el origen del conflicto.
El quiebre del relato
La versión original, sostenida por los dos acompañantes de Thiago (de 14 y 17 años), indicaba que un grupo de desconocidos los insultó y golpeó a las 5:30 de la madrugada del sábado mientras esperaban a los padres de la víctima. Sin embargo, el análisis de las cámaras de seguridad no mostró rastro alguno de la supuesta patota en la avenida del Mar.
Ante la falta de pruebas físicas y las contradicciones en sus testimonios, los jóvenes admitieron la verdad. El menor de 14 años, quien declaró como testigo, reveló que la secuencia se inició como un "juego de manos" potenciado por el consumo previo de alcohol. Según los investigadores, no existían rencores previos; de hecho, los padres de Thiago habían invitado al agresor a las vacaciones debido a la estrecha amistad que mantenían.
Estado de salud
Thiago permanece internado en el Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría. El último parte médico del Ministerio de Salud bonaerense confirmó un cuadro de:
- Hematoma cerebral: Una lesión de carácter no quirúrgico que requiere monitoreo constante.
- Fractura y hundimiento de cráneo: Producto de la violencia de los impactos recibidos.
- Traumatismos faciales: Edemas severos en el rostro que mantienen sus ojos cerrados.
La fiscal Ferre aguarda una evolución en el estado de salud de la víctima para poder tomarle declaración testimonial, una pieza que considera fundamental para cerrar el rompecabezas de esa madrugada. Por su parte, la madre de Thiago, Lucía, manifestó su dolor ante una "paliza terrible" que provino de alguien en quien la familia confiaba plenamente.
El agresor será indagado en los próximos días bajo un marco legal que contempla su condición de menor de edad. Los peritos también analizan su historia clínica para descartar o confirmar patologías que pudieran haber influido en el brote de violencia.



