Histórica empresa argentina entró en concurso preventivo tras una fuerte crisis financiera

La caída del consumo, el aumento de los costos, la falta de financiamiento y cientos de cheques rechazados precipitaron una situación que puso en riesgo la continuidad de una de las principales industrias de Entre Ríos.
Por: #BorderPeriodismo

La histórica empresa entrerriana Frutafiel, dedicada a la elaboración de bebidas y alimentos desde hace casi siete décadas, inició un concurso preventivo de acreedores luego de reconocer que atraviesa una delicada situación económica que le impide afrontar sus compromisos financieros. La compañía presentó el pedido ante la Justicia de Paraná, donde explicó que la combinación de la caída del consumo, el aumento de los costos y las dificultades para acceder al financiamiento terminaron por comprometer su continuidad operativa.

La firma, cuya planta industrial funciona en la ciudad de General Ramírez, en el departamento Diamante, aseguró que la crisis comenzó a profundizarse durante los primeros meses de 2026, cuando los gastos necesarios para mantener la producción empezaron a superar los ingresos generados por las ventas. Según expuso en la documentación judicial, entre marzo y abril se produjo el quiebre financiero que derivó en la cesación de pagos.

Inflación, costos logísticos y consumidores

En su presentación, la empresa atribuyó buena parte de sus dificultades al escenario económico que continuó luego de la pandemia. Señaló que la inflación redujo el poder de compra de los consumidores al mismo tiempo que elevó significativamente los costos de materias primas, logística, transporte y energía. Esa combinación, explicó, dejó márgenes de rentabilidad cada vez más reducidos, ya que trasladar los aumentos a los precios finales implicaba perder competitividad frente a otras marcas.

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El problema se agravó por la retracción del consumo en productos considerados no esenciales, segmento donde Frutafiel concentra gran parte de su negocio. Entre sus principales líneas se encuentran aguas saborizadas, bebidas a base de vino, cerveza artesanal, agua con aloe vera y otros productos orientados al consumo masivo.

Otro de los factores que complicó las cuentas fue el incremento del costo energético. La empresa sostuvo que varios de sus procesos productivos dependen de insumos derivados del petróleo, cuyo valor impacta de manera directa sobre los costos de fabricación. A ello se sumó el encarecimiento del transporte y de los combustibles, variables que afectaron toda la cadena de producción y distribución.

La compañía también reconoció que el acceso al financiamiento bancario dejó de ser una alternativa viable debido a las elevadas tasas de interés. En paralelo, el descuento de cheques y otros instrumentos financieros terminó generando mayores pérdidas, mientras que la morosidad de algunos clientes dificultó el ingreso de fondos necesarios para sostener la operatoria diaria.

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Esfuerzos financieros

Con el objetivo de mantener la actividad, los accionistas realizaron importantes esfuerzos financieros. Incluso, el presidente de la empresa decidió vender un inmueble de su propiedad para aportar capital e impulsar nuevos proyectos comerciales. Gracias a esos recursos nació la cerveza “Golden Saft”, presentada al mercado a comienzos de 2025, y posteriormente una bebida elaborada a base de vino y jugo.

Si bien ambos lanzamientos tuvieron una buena recepción inicial y actualmente representan cerca del 30% de la facturación de la empresa, Frutafiel explicó que los resultados esperados no pudieron consolidarse debido a inconvenientes con proveedores, dificultades para asegurar el abastecimiento y la rápida aparición de productos similares por parte de la competencia.

Los números presentados ante la Justicia reflejan la compleja situación patrimonial de la firma. Aunque mantiene un patrimonio neto positivo, el pasivo prácticamente iguala el valor de sus activos, dejando un margen financiero muy reducido para afrontar obligaciones. Además, registros oficiales indican que acumula cientos de cheques rechazados por falta de fondos, por un monto que supera los mil millones de pesos.

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A pesar del escenario, la empresa sostiene que el negocio continúa siendo viable y considera que el concurso preventivo permitirá ordenar sus obligaciones financieras sin detener la producción. Su objetivo es reorganizar la deuda, preservar las fuentes de trabajo y recuperar estabilidad para continuar operando en el mediano plazo.

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