Hombres (también) de negro

Por: Pablo Strozza

El paro nacional de mujeres es un reclamo que debe ser de todos, sin distinción de género. Cómo acompañar sin robar protagonismo. #NiUnaMenos y #VivasNosQueremos desde la perspectiva de un hombre del staff de #BORDER

 

“Hacemos que se pinten la cara y bailen. Si ella no va a ser una esclava, decimos que no nos ama. Si ella es de verdad, decimos que está tratando de ser un hombre. Mientras la bajamos, pretendemos que esté por encima nuestro. La mujer es lo más negro del mundo” (“Woman Is The Nigger Of The World”, John Lennon)

Mientras más vueltas se le da al asunto (un paro femenino de una hora para protestar por los femicidios en la Argentina que en 2016. según la ONG La casa del Encuentro, alcanzan la escalofriante cifra de una mujer muerta cada 30 horas), más clara es la solución y la toma de posición. Porque, de más está decirlo, cualquier persona de bien debe repudiar estos hechos.

  Pobres

Pero ahora bien, ¿cuáles son las formas para que un hombre tome cartas en este miércoles negro sin ser visto como un intruso por parte de las verdaderas víctimas de este asunto, que son las mujeres?

Hay una cuestión tan obvia que hoy ya no merece siquiera una discusión: un hombre machista es producto de una sociedad machista. Aunque parezca mentira, aún existen casas de todas las clases sociales en donde se manda a las niñas a ayudar a lavar los platos luego de haber levantado la mesa tras la comida, mientras los hombres miran la escena sin participar como si se tratara de lo más normal y natural del mundo, y como si el hecho no acarreara de por sí una situación de falsa superioridad. Entonces, comenzar por cambiar hábitos de conducta, por más pequeños y tontos que estos parezcan, ya es un avance enorme para comenzar a prevenir.

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ni-una-menosY la prevención también pasa por hacer visible el problema para luego atacarlo. Tras la primera marcha con la consigna #NiUnaMenos, en junio de 2015, muchos hombres tomaron verdadera conciencia de que, dentro de su círculo familiar y de amistades, casi todas las mujeres con las que interactúan en su vida cotidiana habían sufrido algún caso de acoso desde adolescentes hasta hoy. Un degenerado que les mostró su miembro masculino como si fuera lo más normal del mundo, una tocada de culo en un medio de transporte público, un comentario soez y guarango que se aleja del espíritu halagador y poético que puede tener un lindo piropo, y la lista de agresiones puede seguir hasta el infinito. Por lo tanto, a esta altura exponer desconocimiento sobre la problemática o intentar echar culpas (el nefasto “algo habrán hecho”) ya es sinónimo de complicidad con los delincuentes.

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Reflexionar. Acompañar sin molestar y sin querer robar protagonismo: después de los espantosos sucesos del fin de semana pasado en Rosario, esa debe ser la consigna masculina para la marcha de hoy. Y adoptar desde la vestimenta el luto que bien nos enseñó Johnny Cash es otra forma simbólica de tomar partido para que, de una vez y para siempre, se dejen de matar mujeres. ¡Vivas las queremos!

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