La situación del gendarme argentino Nahuel Gallo entró en una fase crítica. Durante la noche del sábado y la madrugada de este domingo, el efectivo fue retirado del penal de máxima seguridad El Rodeo 1, en las afueras de Caracas, sin que las autoridades venezolanas informaran su destino, según reveló Infobae.
La noticia se filtró a través de un sistema precario pero efectivo: los familiares de otros detenidos captaron gritos desde el interior del penal que aseguraban que "el argentino" había sido liberado. Sin embargo, fuentes oficiales consultadas por Infobae moderaron la expectativa, confirmando que se trata de un traslado con destino incierto y no necesariamente de una excarcelación.
Las claves
El movimiento de Gallo ocurre en un contexto de extrema tensión. Estos son los puntos principales que marcan la agenda diplomática:
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Sin fe de vida oficial: Hasta la tarde de este domingo, ni la Cancillería argentina ni la familia de Gallo han tenido contacto con él o recibido un reporte sobre su estado de salud.
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La sombra de la DGCIM: Analistas y fuentes diplomáticas no descartan que el gendarme haya sido derivado a las celdas de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), organismo bajo el mando de Diosdado Cabello, donde suelen ser alojados extranjeros antes de procesos de expulsión o de mayor aislamiento.
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El factor de la huelga de hambre: Hace apenas una semana, Gallo logró comunicarse telefónicamente con su pareja, María Alexandra Gómez, tras meses de silencio. En esa llamada confirmó que se encontraba realizando una huelga de hambre para exigir su libertad.
Nahuel Gallo fue detenido el 8 de diciembre de 2024 al cruzar la frontera para visitar a su hijo pequeño y a su pareja. Pese a tener su documentación en regla, el régimen venezolano lo acusó públicamente de terrorismo y conspiración. "El Gobierno de Argentina ha denunciado sistemáticamente que Gallo es un preso político, víctima de una detención arbitraria sin debido proceso ni asistencia consular básica".
Las acusaciones, formuladas en su momento por el aparato comunicacional del chavismo, lo vinculaban con un presunto plan para atentar contra Delcy Rodríguez. No obstante, en más de un año de cautiverio, no se ha presentado una sola prueba sustancial ni se ha iniciado un juicio formal en los tribunales competentes.
El Ministerio Público venezolano mantiene un silencio absoluto sobre el caso. Mientras tanto, el Gobierno argentino sigue los movimientos a través de canales diplomáticos indirectos, debido a la ruptura de relaciones formales y el retiro de personal consular el año pasado.



