Intendentes llevaron su reclamo a Economía por el freno a la obra pública

Exigen que Luis Caputo reactive el envío de partidas presupuestarias y denuncian que la parálisis de los proyectos nacionales está destruyendo empleos en sus distritos.
Por: #BorderPeriodismo

En una demostración de fuerza política y malestar territorial, un bloque de intendentes encabezado principalmente por referentes del Gran Buenos Aires y del interior del país, realizó una marcha hacia el Ministerio de Economía para exigir una audiencia urgente con el ministro Luis Caputo. El motivo es unánime: la asfixia financiera que atraviesan los municipios tras el recorte de fondos discrecionales y la suspensión por tiempo indeterminado de las obras civiles financiadas por Nación.

El reclamo no solo es económico, sino también social. Los mandatarios comunales advirtieron que el "parate" en las obras, que van desde pavimentación hasta redes de cloacas, no solo degrada la calidad de vida de los vecinos, sino que ha generado una ola de despidos en el sector de la construcción que los municipios ya no pueden contener.

El impacto en el territorio

Durante la movilización, los voceros del grupo señalaron que la falta de respuestas desde la Casa Rosada está empujando a las intendencias a una situación límite. "No estamos pidiendo recursos para gastos corrientes, estamos exigiendo que se cumpla con los convenios firmados para obras que ya estaban en marcha y hoy son pozos abandonados en nuestros barrios", sintetizó uno de los jefes comunales presentes.

La preocupación central radica en que, ante la retirada del Estado Nacional, la demanda social recae directamente sobre las cajas municipales, las cuales se ven debilitadas por la caída de la recaudación local producto de la propia recesión económica.

Mientras los intendentes reclamaban en la vereda, desde el entorno de Caputo se mantuvo la línea de hierro: el equilibrio fiscal es la prioridad absoluta y no se reactivarán partidas que pongan en riesgo el superávit alcanzado. La respuesta oficial sigue siendo la misma que hace meses: "No hay plata", y se invita a los municipios a buscar financiamiento propio o inversión privada para terminar los proyectos pendientes.

Esta marcha marca un hito en la relación entre el Ejecutivo y el territorio, sugiriendo que la "luna de miel" o la tolerancia de los gobernantes locales al ajuste ha llegado a un punto de saturación política.

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