Lo que comenzó como una concentración pacífica en la Plaza Belgrano por parte de efectivos y familiares, se transformó en un escenario de violencia cuando grupos de manifestantes intentaron vulnerar el perímetro de seguridad de la Casa de Gobierno.
El conflicto, que ya acarrea varias semanas de negociaciones truncas, escaló tras el rechazo de las bases al último acuerdo anunciado por la administración provincial. Los manifestantes exigen una recomposición del 50%, distribuida en un 30% al salario básico y un 20% en ítems adicionales.
Cronología de los disturbios
Al caer la noche, el clima de protesta cambió drásticamente. Personas con rostros cubiertos iniciaron ataques con pirotecnia hacia la fachada del edificio gubernamental, lo que obligó al despliegue inmediato de unidades de Infantería para reforzar el cordón policial.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando un sector de la protesta intentó derribar las rejas de acceso. Aunque no se registraron enfrentamientos cuerpo a cuerpo con las guardias de turno, el asedio se mantuvo durante horas, reflejando el profundo malestar en los mandos medios y bajos de la fuerza.
El malestar en la policía jujeña no solo responde a la inflación, sino a una supuesta brecha salarial interna que indignó a los agentes de calle. Según informes locales, el conflicto se radicalizó al filtrarse que sectores específicos —como la custodia oficial y el Cuerpo Especial de Operaciones Policiales (CEOP)— habrían recibido incrementos de hasta el 70%.
Un efecto contagio que preocupa a las provincias
La situación en Jujuy evoca fantasmas recientes de protestas policiales en otras jurisdicciones, como lo ocurrido semanas atrás en Rosario, donde los reclamos por condiciones de trabajo y recursos básicos terminaron en fracturas internas dentro de las fuerzas.
Además de lo salarial, los efectivos jujeños denuncian: Falta de infraestructura: Mal estado de las dependencias policiales. Carencia de recursos: Escasez de equipamiento básico y móviles operativos. Jornadas laborales: Necesidad de revisar los regímenes de descanso y recargos horarios.



