La Policía Civil de Río de Janeiro imputó a Agostina Páez por hacer gestos racistas dirigidos a un trabajador de un bar de Ipanema. "El crimen no quedó impune en Río de Janeiro. El racismo no es una broma", señaló la fuerza de seguridad en X.
En el mismo mensaje, las autoridades precisaron: "La Comisaría N°11 de Policía (Rocinha) procesó a una mujer argentina por injuria racial después de que hiciera comentarios racistas contra un trabajador brasileño en un bar de Ipanema, en la Zona Sur de Río de Janeiro".
Asimismo, informaron que "otra mujer argentina, amiga de la delincuente, también fue imputada por perjurio". Finalmente, añadieron que la Comisaría concluyó la investigación el jueves 22 de enero y envió el caso al Ministerio Público.

La abogada argentina se encuentra retenida en Brasil desde hace nueve días y con una tobillera electrónica, que le colocaron el último miércoles por orden de la Justicia brasileña. Esto sucedió en el Centro de Monitoreo de Río de Janeiro, donde, según comunicó CNN Brasil, ella habría asistido de manera voluntaria para que le pongan el dispositivo.
Recientemente, el defensor de Páez, Santiago Robles, indicó que presentará un recurso de habeas corpus ya que considera que su clienta permanece "casi detenida en circunstancias adversas y confusas". El objetivo de esta decisión es que ella pueda volver a la Argentina.
Por otro lado, la imputada radicó una denuncia porque, de acuerdo a su relato, recibe amenazas que ponen en riesgo su vida. Esto se explicaría por la viralización del video en el que ella realiza el gesto racista (imita a un mono) y la consecuente magnitud que tomó el caso en los medios locales.
Respecto a esta situación, la Policía Civil de Brasil afirmó que tiene en su haber la denuncia y que se investigan los hechos. Además, la mujer señaló que debió abandonar el departamento en el que hospedaba después de que ingresaran dos hombres que simulaban ser policías.



