La calificadora internacional Fitch Ratings mejoró la evaluación crediticia de la Argentina y destacó los avances del programa económico impulsado por el Gobierno, en un movimiento que podría incidir en la percepción del riesgo soberano y facilitar el acceso al financiamiento externo.
En su último informe, la agencia elevó la calificación de riesgo crediticio a largo plazo (IDR) en moneda extranjera y local a “B-” desde “CCC+”, con perspectiva estable.
“La calificación de Argentina refleja una mejora estructural en los saldos fiscales y externos, avances en las reformas económicas, mejores perspectivas para la acumulación de reservas de divisas y nuestra expectativa de que el gobierno obtendrá financiamiento suficiente para cubrir sus obligaciones de deuda”, señalaron desde Fitch.
No obstante, el reporte también marcó límites a esa mejora. “La calificación se ve limitada por una posición de liquidez internacional que sigue siendo débil”, advirtió la firma.
Entre los factores que incidieron en la suba, la calificadora destacó el frente político y las iniciativas impulsadas por el oficialismo. En particular, mencionó las “importantes victorias legislativas”, entre ellas la reforma laboral, las modificaciones en la Ley de Glaciares y la aprobación del Presupuesto 2026 con una “sólida base fiscal”.
El plan del Gobierno
El informe también puso el foco en la estrategia de desregulación y promoción de inversiones. “Los esfuerzos para atraer inversión privada a sectores clave como la energía y la minería constituyen prioridades políticas importantes”, sostuvo la agencia, al señalar que estos sectores podrían apuntalar el crecimiento en el mediano plazo.
En el plano externo, Fitch consideró que la posición de la Argentina mostró una mejora estructural y subrayó el cambio hacia un perfil exportador de energía. En esa línea, proyectó: “Esperamos que el déficit por cuenta corriente se reduzca marginalmente este año al 1% del PIB (por debajo del 3,7% de déficit para la mediana B) a medida que las exportaciones continúan aumentando”. Sin embargo, advirtió que un tipo de cambio apreciado “incrementa la demanda de importaciones y el turismo emisor”.
La acumulación de reservas también aparece como un eje central. Según el informe, el Gobierno apunta a sumar entre US$10.000 y US$17.000 millones en 2026, lo que contribuyó al acuerdo técnico con el FMI en la segunda revisión del programa. “Las compras de dólares totalizaron US$7100 millones hasta abril, y se espera que el ritmo se acelere en los próximos meses a medida que avance la cosecha de soja”, detallaron.
En materia fiscal, la agencia fue categórica: “Un presupuesto equilibrado sigue siendo el pilar fundamental de la política fiscal, lo que representa un cambio significativo con respecto al pasado”.
Por último, el informe advirtió sobre riesgos políticos de cara al mediano plazo. “La oposición, hasta el momento, se mantiene débil y fragmentada. Sin embargo, el lento crecimiento económico y la persistente inflación están afectando la popularidad del gobierno. Los mercados financieros siguen siendo sensibles a este tipo de acontecimientos políticos (...) y Argentina continúa siendo vulnerable a una crisis de confianza”, concluyó.
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