El caso de Ángel, el niño de 4 años que murió el domingo de Pascuas en Chubut, dio un giro. El Cuerpo Forense de la provincia entregó los resultados preliminares de la autopsia, revelando un cuadro de violencia focalizada y sistemática que derivó en la detención inmediata de su madre, Mariela Altamirano, y su pareja, Michel Kevin González.
Los peritos fueron contundentes: el menor presentaba al menos 20 impactos directos en la cabeza. Ninguna otra parte del cuerpo mostraba lesiones, lo que indica una voluntad de ataque dirigida exclusivamente a la zona craneal con una "energía demoledora".
Muerte neurológica
La causa de muerte fue un edema cerebral hemorrágico generalizado que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Según los especialistas, aunque no se registraron fracturas óseas, la repetición de los golpes transmitió una carga de daño interno irreversible al cerebro.
Además, los investigadores no descartan que se haya utilizado un mecanismo de asfixia complementario, a pesar de la ausencia de marcas externas en el cuello, lo que reforzaría la hipótesis de una agonía prolongada y una mecánica de ataque profesionalizada.
La fiscalía, a cargo de Facundo Oribones y Diana Guzmán, imputó a la pareja como coautores de homicidio agravado por el vínculo, delito que prevé la prisión perpetua como única sentencia posible.
Los sospechosos bajo la lupa:
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Michel Kevin González: Profesor de taekwondo. Según la investigación, contaría con antecedentes en Córdoba por denuncias de violencia familiar, donde una expareja lo acusó de golpear y encerrar a su hijo biológico.
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Mariela Altamirano: La madre del niño enfrentaría problemas de consumo de alcohol. Testimonios en la causa indican que ya había ejercido violencia contra otro de sus hijos (quien reside en Corrientes). La Justicia cree que no solo permitió el maltrato hacia Ángel, sino que habría participado activamente.
Sospechas de encubrimiento y quema de evidencia
La querella, representada por el abogado Roberto Castillo en nombre del padre biológico de Ángel, denunció maniobras para entorpecer la investigación. Se sospecha que, tras el fallecimiento del menor el domingo de Pascuas, los acusados habrían quemado ropa y objetos personales del niño con el objetivo de hacer desaparecer rastros de ADN o evidencias del maltrato sostenido. “La mecánica de la muerte es clara: una secuencia de impactos dirigidos. No fue un accidente, fue una ejecución”, deslizaron fuentes cercanas al expediente.
Mientras se aguardan los resultados de estudios histopatológicos complementarios, la Justicia ha dispuesto el resguardo de la otra hija de la pareja, una bebé de seis meses, quien será trasladada a Córdoba bajo la tutela de otros familiares.



