La administración de Donald Trump comenzará a aplicar desde este viernes nuevos aranceles sobre productos importados desde 60 países, con tasas que irán del 10% al 12,5%, luego de que finalice el esquema temporal de gravámenes establecido a comienzos de año.
La medida fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y responde a una investigación sobre la falta de implementación efectiva de restricciones contra bienes producidos mediante trabajo forzoso. Según el organismo, las economías involucradas representan cerca del 99,4% de las importaciones estadounidenses.
“El 2 de junio de 2026, el Representante Comercial de Estados Unidos determinó (...) que los actos, políticas y prácticas de las 60 economías investigadas relacionados con la falta de imposición y aplicación efectiva de una prohibición sobre la importación de bienes producidos con trabajo forzado no son razonables”, indicó el comunicado oficial.
La USTR estableció una tarifa del 10% para aquellos países que cuentan con normas contra la importación de productos elaborados con trabajo forzoso, que asumieron compromisos para reforzar esos controles mediante acuerdos comerciales o que poseen mecanismos parciales para impedir el ingreso de este tipo de mercancías.
Entre las economías alcanzadas por esta medida figuran Argentina, Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y Reino Unido.
En el caso de algunos productos provenientes de la Unión Europea, Taiwán, Japón, Corea del Sur y Suiza, los aranceles se ubicarán entre el 10% y el 12,5%, descontando los gravámenes ya vigentes bajo las reglas de nación más favorecida. Otros países investigados recibirán directamente la tasa máxima del 12,5%.
China quedó fuera de este listado debido a que mantiene un régimen comercial independiente con Estados Unidos, con tarifas específicas aplicadas a sus exportaciones.
El nuevo esquema reemplazará los aranceles generales del 10% que la Casa Blanca había aplicado de manera provisoria mientras buscaba una alternativa luego de que la Corte Suprema limitara la capacidad del Ejecutivo para establecer determinados gravámenes comerciales sin intervención del Congreso.
Para avanzar con la medida, Washington utilizará la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta que permite imponer restricciones contra países considerados responsables de prácticas comerciales injustificadas o discriminatorias.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, defendió la decisión y sostuvo que Estados Unidos busca que otros gobiernos adopten medidas similares. “Estados Unidos ha tenido una prohibición de importación de trabajo forzoso durante casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, afirmó.
Desde la administración Trump señalaron que algunos países modificaron sus regulaciones durante el proceso de evaluación y lograron reducir el impacto de las nuevas tarifas. India, por ejemplo, pasó de estar contemplada para un arancel del 12,5% a quedar alcanzada por una tasa del 10%.
La medida contempla excepciones para determinados productos, como petróleo, gas y fertilizantes. También quedarán excluidos los bienes ingresados bajo las condiciones del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA).



