La historia de la empresa Marengo en los últimos dos años representa una de las paradojas más crudas de la industria nacional. En diciembre de 2023, la firma rafaelina lanzó al mercado una línea de golosinas con el eslogan "No hay plata", en un intento por capitalizar el clima político del momento. Sin embargo, lo que nació como una estrategia de marketing audaz se transformó en una realidad insostenible para una fábrica con más de 80 años de trayectoria.
La recesión económica y la caída vertical en las ventas de productos de consumo masivo golpearon con dureza al sector de las golosinas. Marengo, que empleaba a 60 trabajadores en su planta de Santa Fe, entró en una espiral negativa que derivó en recortes de personal, suspensiones sin goce de sueldo y, finalmente, el cese de la producción.
La crónica
El deterioro de la situación financiera de la empresa se volvió crítico a mediados de 2025. Los hitos del conflicto incluyen:
- Julio de 2025: La empresa aplicó suspensiones generalizadas bajo el argumento de "fuerza mayor" ante la falta de pedidos.
- Reducción de personal: Marengo despidió a más del 30% de su plantilla para intentar reducir costos fijos.
- Parálisis total en 2026: La fábrica dejó de comprar insumos y cerró sus puertas, lo que generó deudas salariales y protestas frente al establecimiento.
Nicolás González, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) en Rafaela, expresó la profunda incertidumbre de los operarios. La falta de comunicación oficial y la ausencia de un plan de pagos agravaron el malestar en una ciudad donde Marengo era un símbolo de la industria local.
Ante la imposibilidad de sostener la operación, los dueños originales notificaron al gremio la venta de la planta a un grupo empresarial de la Ciudad de Buenos Aires, también vinculado al rubro de las golosinas. Aunque los detalles del acuerdo aún son reservados, la noticia trae una cuota de alivio frente a la posibilidad de un cierre definitivo.



