La millonaria fortuna que perdió Manuel Adorni por vender sus criptomonedas

El jefe de Gabinete justificó su patrimonio declarando ganancias por USD 513.000 gracias a una inversión inicial de USD 200.000 realizada en 2013.
Por: #BorderPeriodismo

La postergada y esperada presentación de la declaración jurada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, introdujo un elemento que capturó de inmediato la atención de los ámbitos político y económico: el reporte de ganancias por USD 513.000 obtenidas mediante operaciones con Bitcoin. El dato emergió como el argumento central del funcionario para intentar justificar las inconsistencias en la evolución de su patrimonio, un flanco que lo mantuvo en el ojo de la tormenta pública durante los últimos meses.

Las criptomonedas, debido a sus severas fluctuaciones de precio, se presentan como un activo sumamente cómodo para respaldar variaciones de capital siderales y complejas de acreditar, ya que la volatilidad intrínseca de ese mercado permite sostener casi cualquier narrativa financiera. Más allá de los documentos oficiales, fuentes allegadas al ministro detallaron los pormenores de su incursión en el universo de los activos digitales. Según estos relatos, Adorni ingresó al mercado de Bitcoin en el año 2013 con un desembolso inicial de USD 200.000, adquiriendo las unidades cuando la cotización individual rondaba los USD 380. A partir de ese punto de partida, el funcionario optó por una estrategia de salidas parciales a lo largo de los años.

La cifra millonaria

En declaraciones brindadas a Infobae, precisó que liquidó un total de 15 Bitcoins a un valor promedio de USD 6.800 cada uno, lo que derivó en un saldo final remanente valuado en los USD 513.000 declarados. La versión del entorno gubernamental señala que esta operatoria requirió la administración de 8 billeteras virtuales distintas y un retiro paulatino del ecosistema a partir del nacimiento de su primer hijo, acontecimiento que habría transformado al entonces inversor de riesgo en un ahorrista de perfil conservador.  Para mensurar la magnitud de las oscilaciones que caracterizan a la principal criptomoneda, un ejercicio de proyección patrimonial permite analizar escenarios alternativos. Si Manuel Adorni hubiera decidido conservar la totalidad de las monedas adquiridas en 2013 hasta el día de hoy, su realidad financiera actual exhibiría un contraste drástico. Con aquella inversión inicial de USD 200.000 a USD 380 por unidad, habría acumulado aproximadamente 526,32 Bitcoins en su cartera.

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Al ponderar la cotización contemporánea del activo, que se ubica en el orden de los USD 62.849,28, el valor de mercado de ese portafolio ascendería a la impactante cifra de USD 33.078.568,42. El cálculo no solo ilustra el potencial de valorización exponencial de un instrumento volátil, sino que expone el costo de oportunidad y la diferencia sustancial que determina el momento de venta elegido por un inversor, donde la decisión de retener esos 500 Bitcoins hubiese significado el pasaje definitivo del contador al estatus de multimillonario.

Con el propósito de seguir examinando el rol de los activos digitales como factor de justificación ante incrementos patrimoniales llamativos, un análisis de escenarios extremos ayuda a comprender la dinámica de las colocaciones a gran escala. Es oportuno señalar que volcar USD 200.000 a las criptomonedas en 2013 constituía una apuesta de riesgo extremo, que bajo las recomendaciones de los expertos —quienes sugieren limitar este tipo de inversiones a un máximo del 5% de la cartera total— presupondría la tenencia de un patrimonio global varias veces superior.

Tomando como base ese capital teórico de USD 200.000 en 2013 y proyectando su liquidación hacia el año 2018, se distinguen dos polos opuestos:

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Mejor escenario posible: Implica haber efectuado la compra en el mínimo absoluto de 2013, fijado en USD 13 por unidad, y la venta en el pico máximo de 2018, establecido en USD 17.500. Bajo estos parámetros, la cantidad de activos adquiridos ascendía a 15.384,61 Bitcoins, generando un valor de liquidación final de USD 269.230.769,23 y una rentabilidad récord del +134.515%. En este supuesto ideal, la inversión se multiplicaba por más de 1.300 veces debido al acierto en los extremos del ciclo de mercado.

Peor escenario posible: Supone haber adquirido el activo en el techo de euforia de 2013, a USD 1.163 por moneda, y haberlo vendido en el piso del denominado "criptoinvierno" de 2018, a USD 3.200 por unidad. En este caso, el inversor acumulaba 171,97 Bitcoins, obteniendo un valor final de venta de USD 550.300,95. Pese al pésimo timing de la operación, el capital inicial no solo lograba sobrevivir, sino que casi se triplicaba, arrojando una rentabilidad positiva en dólares del +175% y evidenciando la fuerza de los ciclos de apreciación a largo plazo. De la comparativa matemática se desprende que los resultados informados por Adorni se posicionaron incluso por debajo del peor escenario estático posible.

DeclaracionJurada by Border Periodismo

 

Esta situación no revierte una contradicción técnica, dado que, según las explicaciones del propio jefe de Gabinete, el desarme de sus posiciones no se ejecutó en un único movimiento cerrado, sino a través de sucesivas operaciones escalonadas en el tiempo. Sin embargo, el caso reaviva la certeza de que la volatilidad intrínseca del Bitcoin se convierte en una herramienta sumamente funcional para ensayar explicaciones ante saltos patrimoniales de envergadura. Las conclusiones en torno a la estrategia financiera de Adorni despiertan, como mínimo, interrogantes en el sector. El año 2013 se caracterizó por un fuerte entusiasmo en los círculos de iniciados, pero carecía por completo de masividad. La decisión de colocar USD 200.000 en dicho ecosistema habría posicionado al actual funcionario nacional como uno de los principales y más robustos entusiastas de Bitcoin dentro de la Argentina en aquel período, un momento donde ingresar a ese mercado distaba notablemente de ser una opción de inversión tradicional o accesible para el público general.

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“Lo primero que me llama la atención es que se invierta semejante monto en una compra directa. Supimos de movimientos por USD 200.000 o más en torno a 2013, pero debido a la alta rentabilidad que ofrecía la actividad en esa época, los fondos no se destinaban a la adquisición de la moneda, sino a la compra de infraestructura y equipos de minería. Se ganaba mucho más por esa vía. Comprar por esos montos directamente en el mercado no era habitual ni se consideraba sensato”, analizó un referente del ecosistema cripto local que solicitó mantener su anonimato.

“El segundo punto llamativo es que una persona que supo administrar más de 500 Bitcoins en 2013 hoy declare no poseer ninguno en su cartera. La gran mayoría de los pioneros que manejaban más de 100 monedas en ese entonces, que eran muy pocos en el país, conservan al menos una porción de Bitcoin en sus portafolios actuales. Resulta extraño que un entusiasta de semejante calibre hoy se encuentre en cero”, concluyó el emprendedor, uno de los fundadores históricos del desarrollo cripto en la región.

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