Un tío de Angelina, la nena de doce años que fue herida por una bala perdida en Morón, confirmó que ella obtuvo el alta médica luego de permanecer internada más de dos semanas en el Sanatorio de la Trinidad de Ramos Mejía.
El episodio ocurrió el 25 de diciembre, cerca de las dos de la madrugada, en la localidad de Villa Sarmiento. La menor se encontraba en la vereda de su casa junto a su familia observando fuegos artificiales y, de pronto, recibió un disparo en la cabeza.
Primero, la llevaron de urgencia al Hospital San Juan de Dios y luego la derivaron al Sanatorio de la Trinidad para una atención de mayor complejidad. Estaba en estado crítico y fue internada en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI).
El proyectil quedó alojado en la fosa posterior del cráneo de Angelina, con orificio de entrada y sin salida. Ahora, si bien está autorizada a volver a su casa, deberá realizar tanto un tratamiento como un seguimiento ambulatorio para monitorear su evolución en los próximos días.
Por otro lado, en la escena del suceso se realizaron pericias balísticas con el objetivo de intentar definir el recorrido del disparo y descubrir su origen. La fiscal Valeria Courtade, de la Fiscalía N°3 de Morón, quedó a cargo de la investigación del caso.
Por el momento, los autores no fueron identificados, aunque si se determinó que hubo distintos tiradores que utilizaron diferentes armas.
El momento en que la bala cayó en su cabeza
En diálogo con Todo Noticias, el familiar mencionado de la víctima precisó como fue el momento en que la bala impactó en la cabeza de ella. El estaba junto a la niña en ese instante.
"Salimos a la calle para que pudieran preparar los regalos para el arbolito. Ella estaba mirando al cielo y se cayó desplomada. La llevamos al hospital rápido", explicó Ricardo. Luego, recordó: "Decía 'me quemó'. La nena estaba mirando para el cielo, le pegó de costado. Hablaba, caminaba".
Minutos después, Angelina perdió el conocimiento. Además, el hombre comentó que enseguida se dieron cuenta se trataba de un proyectil y que en la vereda había "como diez o doce chicos" junto a su sobrina.



