La abogada santiagueña Agostina Páez manifestó rechazo hacia el accionar de su padre, Mariano Páez, luego de que se difundiera un video en el que él imita un gesto racista, recordando el episodio que ella enfrentó en Brasil. El hecho ocurrió pocas horas después de que ella regresara a Argentina bajo fianza, tras permanecer dos meses retenida en Río de Janeiro acusada de injuria racial.
En el video viralizado desde un bar en Santiago del Estero, el hombre aparece imitando a un mono y celebrando la vuelta de su hija, quien enfrentó una causa penal en Brasil por realizar ese mismo gesto al empleado de un bar.
Además de los gestos, el video recoge declaraciones de Páez que profundizaron la controversia. "Yo al Estado le tengo asco, soy empresario, millonario, usurero y narco", se lo escucha decir, en un tono desafiante y provocador. Las palabras, sumadas a la gestualidad racista, se interpretaron como una muestra de desprecio hacia las instituciones y hacia la sociedad en general.
Ante la repercusión, la joven de 29 años utilizó sus redes sociales para aclarar que no está vinculada con ese comportamiento y explicó que, desde la llegada a su provincia natal, estuvo acompañada por amigos.
"El (Mariano) estuvo presente y me acompañó en el momento difícil que pasé, pero no puedo ni me corresponde responsabilizarme por sus actos. Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente", aseguró.
Además, asumió la responsabilidad por sus errores, ofreció disculpas públicas y afrontó las consecuencias legales. Actualmente, está enfocada en recuperarse tras meses complicados y agradece el apoyo recibido. Sin embargo, reconoció que "esta pesadilla no termina" ya que aún espera la resolución definitiva de la Justicia brasileña.
Detalles del caso
El regreso de la letrada a Argentina fue posible gracias a la concesión de un hábeas corpus por parte del tribunal brasileño, que le permitió salir del país y aguardar el fallo desde Santiago del Estero. Para ello, pagó una fianza de 20.000 dólares.
El proceso judicial comenzó en enero, cuando la abogada fue denunciada por injuria racial en Río de Janeiro, delito que contempla penas de entre dos y cinco años de prisión. En la última audiencia, el tribunal unificó los cargos y la fiscalía solicitó una condena de dos años, la mínima prevista por la ley.
Durante el proceso, la defensa solicitó que Agostina pudiera regresar a Argentina para cumplir tareas comunitarias desde su provincia. Tanto la querella como la fiscalía apoyaron esta propuesta y ahora la jueza debe decidir si homologa el acuerdo, que implicaría una pena de dos años con medidas alternativas como trabajos comunitarios, cursos obligatorios o el pago de una multa.
Mientras tanto, Páez cuenta con permiso para permanecer en Argentina mientras espera el veredicto, que podría conocerse en un plazo estimado de quince a veinte días. Durante este período, deberá respetar las restricciones que disponga la justicia argentina en el marco de la cooperación internacional.




