Tras el auge del movimiento en países como Argentina y Uruguay, los therians (personas que se identifican a nivel espiritual, psicológico o simbólico con un animal) llegaron a México y comenzaron a difundir, mediante las redes sociales, convocatorias para hacer reuniones en distintos estados del país.
Por ejemplo, en Ciudad de México (CDMX) hay un encuentro previsto para el 20 de febrero, específicamente en Las Islas, un lugar ubicado en la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Al día siguiente, hay una reunión programada en Parque Las Riberas, un conocido punto de encuentro en la ciudad de Culiacán. Este evento y el anterior serían los primeros encuentros de integrantes de la comunidad therian en el país.

El mismo 21 de febrero es la fecha de una convocatoria en el Arco de la Calzada, en la ciudad de León, estado de Guanajuato y de otra en un punto de la Universidad Autónoma de Nuevo León, localizada en Monterrey.
Finalmente, siempre según publicaciones compartidas en redes sociales, se organizaron dos encuentros más para el 22 de febrero: uno tiene lugar en la Glorieta de la Minerva, ubicada en la ciudad de Guadalajara, y el otro en la Plaza Mayor de la ciudad de Torreón, Coahuila.
De acuerdo a azcentral, hasta ahora, las invitaciones fueron difundidas de manera independiente por usuarios en las redes y no se informó la participación de autoridades u organizaciones formales en la organización de los eventos.
¿Qué dice la psicología sobre los therians?
A partir de la viralización de todo lo relacionado a esta identidad, muchos usuarios de internet se preguntaron cuál es el análisis psicológico de este fenómeno. La respuesta se divide en varios puntos.
En primer lugar, la mayoría de los psicólogos que han estudiado la comunidad, como el grupo de investigación International Anthropomorphic Research Project, no la definen como una patología sino como una forma de autoexpresión y sentido de pertenencia.
Conforme a la información de Infobae, esto se debe a que los estudios indican que los therians no presentan mayores tasas de psicosis o delirios que la población general. En cambio, son plenamente conscientes de su realidad biológica humana.
Otra cosa que descubrieron los profesionales de la salud mental es que muchos de ellos describen algo similar a la disforia de género, pero aplicado a la especie: sienten una desconexión entre su cuerpo físico humano y su identidad interna animal.
Ante esta situación, recurren a herramientas de regulación emocional para aliviar ese malestar, como la realización de guadrobics (correr en cuatro patas) u otras actividades similares o la utilización de accesorios.
Por último, los psicólogos destacaron un detalle importante. Existe un trastorno psicótico poco frecuente llamado licantropía clínica, en el que el paciente tiene el delirio de que realmente se está transformando en un animal o que físicamente es uno.
Sin embargo, el caso de los therians no se trata de eso, sino de una identidad: el individuo sabe que es humano, pero siente que su "yo" interno es animal. Esto significa que hay una preservación completa del juicio de realidad.



