Una nueva y devastadora ola de ataques perpetrados por las fuerzas rusas durante la madrugada de este martes dejó un saldo trágico de al menos 18 personas muertas, entre ellas un niño, y más de un centenar de heridos, según confirmaron fuentes oficiales del gobierno ucraniano. La ofensiva aérea se posiciona como una de las más agresivas y extendidas del último tiempo, contabilizando el lanzamiento simultáneo de 73 misiles y 656 drones que impactaron de forma directa contra objetivos civiles y estratégicos en ciudades clave como Kiev, Dnipró, Poltava, Kharkiv y Zaporizhia.
De acuerdo con el reporte de la Fuerza Aérea de Ucrania, los sistemas de defensa antiaérea lograron neutralizar 40 misiles y 602 drones. A pesar del despliegue defensivo, las autoridades locales confirmaron impactos de 30 misiles balísticos, tres de crucero y 33 drones en al menos 38 ubicaciones distintas del mapa ucraniano, a lo que se sumó la caída de restos de aparatos interceptados en otras 15 zonas residenciales.
Fuego y destrucción en los distritos de la capital
La capital, Kiev, concentró gran parte de la violencia del bombardeo masivo. El jefe de la administración militar capitalina, Timor Tkatchenko, elevó la cifra de fallecidos en la ciudad a seis personas, mientras que el Servicio Estatal de Emergencias constató un total de 58 heridos, incluyendo a tres menores de edad. Los proyectiles rusos provocaron destrozos estructurales en complejos de viviendas e infraestructuras civiles a lo largo de ocho distritos metropolitanos.
El escenario más dramático se vivió en el distrito de Podil, donde un edificio residencial sufrió un colapso parcial. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, denunció que la estructura fue blanco de la táctica conocida como “doble golpe”, la cual consiste en detonar un segundo proyectil sobre el mismo objetivo pocos minutos después del primero para alcanzar a los damnificados y personal de asistencia. Bajo los escombros de este inmueble y de otro bloque de nueve plantas en Podilskyi, los rescatistas trabajaban contrarreloj frente a la sospecha de que hubiese inquilinos atrapados.
Asimismo, los impactos generaron incendios en rascacielos de hasta 24 pisos en los distritos de Shevchenkivskyi y Solomianskyi, afectaron las instalaciones de una clínica médica, provocaron la caída de restos en el patio de un jardín de infantes y dejaron sin suministro eléctrico a tres barrios enteros de la capital.
Masacre en Dnipró y devastación en el este
En la región central de Dnipropetrovsk, la violencia de los impactos elevó el balance de víctimas fatales a 12 muertos y cerca de 35 heridos en la ciudad de Dnipró. La tragedia golpeó de cerca a las tareas de asistencia: los equipos de rescate recuperaron el cuerpo sin vida de un niño atrapado en los restos de un edificio, y un segundo bombardeo posterior mató en el acto a un rescatista que acababa de arribar al lugar de una explosión previa. El gobernador regional, Oleksandr Ganja, advirtió que las cifras de víctimas continúan bajo constante revisión.
Por otro lado, la ciudad oriental de Kharkiv sufrió el embate de 15 drones y dos misiles, según precisó su alcalde Igor Terekhov. El ataque causó heridas a 14 civiles, destruyó viviendas unifamiliares y bloques de departamentos de cuatro pisos, sepultando a varias personas bajo la estructura. En el sur, las alarmas se encendieron en la ciudad portuaria de Odesa tras confirmarse un impacto en una maternidad que albergaba a recién nacidos y mujeres en trabajo de parto, aunque en este centro médico no se registraron heridos.
La postura de Moscú y el reclamo de Zelenski
El Ministerio de Defensa de Rusia asumió la autoría de la megaofensiva y aseguró que estuvo dirigida contra el aparato militar-industrial, terminales energéticas y objetivos vinculados a la logística del ejército de Kiev. Desde Moscú alegaron el uso de armamento de precisión de largo alcance y misiles hipersónicos, justificando el accionar como una "respuesta" a supuestas actividades de las fuerzas ucranianas. El ataque masivo ya era anticipado por informes de inteligencia, al punto de que las autoridades rusas habían sugerido informalmente a diplomáticos extranjeros abandonar la capital días atrás.
Tras la trágica jornada, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ratificó que las advertencias que él mismo había difundido a la población el lunes por la noche eran certeras. Zelenski aprovechó la gravedad de la situación para exigir un refuerzo inmediato en la asistencia militar de Occidente, remarcando que el envío constante de municiones para los sistemas de defensa aérea Patriot es una necesidad absoluta y urgente para resguardar las vidas de los civiles frente al creciente poder de fuego del Kremlin.





