Mauricio Macri cuestionó el rumbo económico: “El equilibrio fiscal es de mala calidad”

“No se puede uno quedar con que la construcción o la obra pública es sinónimo de corrupción. Eso no es verdad”, afirmó.
Por: #BorderPeriodismo

El expresidente Mauricio Macri respaldó el ordenamiento de las cuentas públicas impulsado por el gobierno de Javier Milei, aunque sostuvo que el actual equilibrio fiscal “es de mala calidad” porque no deja margen para invertir en infraestructura y generar crecimiento sostenido.

Durante su participación en la Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), realizada en La Rural, Macri destacó que la administración libertaria logró “algo muy importante y en muy poco tiempo”, al alcanzar el equilibrio fiscal. Sin embargo, advirtió que ese objetivo resulta insuficiente si no se complementa con inversión y reformas estructurales.

“El equilibrio fiscal es de mala calidad, porque un país que no puede ni siquiera reinvertir para cuidar la infraestructura que tiene se está descapitalizando”, afirmó ante empresarios, constructores y funcionarios presentes en el encuentro.

El líder del PRO compartió el panel de cierre con el expresidente colombiano Iván Duque y el titular de Camarco, Gustavo Weiss. Allí planteó la necesidad de avanzar hacia una “reforma de segundo orden” que permita consolidar el crecimiento económico y reducir la pobreza.

“Lo único que cabe es ir, en el próximo paso, a una reforma de segundo orden. Con este nivel de presupuesto, con este nivel de gasto fijo y rígido, no se ve en ningún lado el espacio para la inversión que garantice el crecimiento”, señaló.

Macri también remarcó que la continuidad de un programa económico no puede depender exclusivamente de una figura política. “Un caudillo está hoy y no está mañana, y menos en un sistema democrático tan pendular como el que tenemos en la región”, sostuvo.

Entre los principales obstáculos para la inversión privada, mencionó la persistencia del cepo cambiario y las retenciones a las exportaciones. “No seguir aceptando eternamente retenciones a la exportación que no funcionan y no funcionan en ninguna parte del mundo”, expresó.

Además, identificó tres déficits estructurales que, a su juicio, frenan el desarrollo argentino: la debilidad institucional, la falta de infraestructura y el cierre de la economía. En ese sentido, destacó el rol de la Justicia al señalar que “el primer actor a la hora de despertar confianza no es un presidente, no es un congreso, no son los empresarios, son los jueces”.

Sobre la obra pública, defendió su importancia para el crecimiento y rechazó que se la vincule automáticamente con hechos de corrupción. “No se puede uno quedar con que la construcción o la obra pública es sinónimo de corrupción. Eso no es verdad”, afirmó.

Al cierre de su exposición, el expresidente sostuvo que el saneamiento fiscal representa apenas un punto de partida. “Lo que nos trajo hasta acá, que es demoler lo que estaba mal, no significa construir lo que necesitamos. Y necesitamos construir estas nuevas capacidades”, concluyó.

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