En medio de un clima de máxima tensión política dentro del esquema de poder oficialista, el presidente Javier Milei retomó su agenda pública refugiándose en su faceta más cómoda: la docencia económica. Tras una semana sin actividades oficiales y en el marco de un estricto hermetismo, el jefe de Estado encabezó una clase magistral en el auditorio principal de la Universidad de San Andrés (UDESA), una de las instituciones académicas privadas más exclusivas del país.
El evento, vedado al ingreso de la prensa de forma deliberada, funcionó como un bálsamo técnico para el mandatario. Antes de su intervención, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, dictó su propia cátedra frente al mismo auditorio, consolidando la centralidad del ala macroeconómica en momentos donde la gestión diaria del Gobierno se encuentra empantanada por pases de factura cruzados entre sus principales espadas políticas.
Fuego cruzado: de los chats de WhatsApp al control de daños en las redes
La reaparición de Milei coincide con el punto más álgido de la interna que fractura a La Libertad Avanza. La tregua digital se rompió definitivamente este fin de semana, cuando el asesor presidencial Santiago Caputo acusó abiertamente al entorno del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, de operar una cuenta anónima en la red social X dedicada a esparcir críticas encubiertas contra el propio jefe de Estado.
El escándalo, lejos de moderarse, obligó a una ronda de justificaciones desesperadas. De acuerdo con fuentes legislativas, el propio Menem envió un mensaje de texto masivo a su bloque para despegarse de la operación: "Es una canallada de algún mala leche. Canallada sofisticada por cierto. Mucho cálculo", se defendió el riojano.
Sin embargo, las explicaciones no conformaron al núcleo duro de Balcarce 50. Figuras del riñón de Caputo, como su colaboradora Macarena Alifraco, salieron al cruce en redes sociales ironizando sobre la defensa de Menem y exigiéndole que identifique con nombre y apellido al verdadero responsable del perfil cuestionado.
Las raíces de la fractura
Quienes caminan diariamente los pasillos de la Casa Rosada y responden a la conducción de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, admiten que este estallido es el emergente de un desgaste estructural. El quiebre original se remonta a las negociaciones previas al armado de las listas legislativas de septiembre de 2025, oportunidad en la que los cuadros técnicos y militantes de "Las Fuerzas del Cielo" (el ala digital capitaneada por Caputo) quedaron marginados de los casilleros expectantes en la provincia de Buenos Aires.
A pesar de los reiterados pedidos de ministros y secretarios para que el Presidente intervenga de forma directa como árbitro y ordene el organigrama interno, Milei ha optado por un aislamiento táctico. Desde el Ejecutivo descartan modificaciones inminentes en la estructura del Gabinete y apuestan a una estrategia de desgaste pasivo, confiando en que la dinámica de la administración absorba el conflicto sin necesidad de una purga ministerial.



