Mojtaba Jamenei, flamante Líder Supremo de Irán, rompió el silencio tras su ascenso al poder con un mensaje cargado de hostilidad hacia Occidente y sus aliados regionales. Sin mostrarse ante las cámaras y a través de una proclama leída en la televisión estatal, el ayatollah confirmó que el Estrecho de Ormuz, la arteria vital por la que fluye el 20% del crudo mundial, permanecerá bloqueado por tiempo indefinido.
La declaración de Jamenei no solo profundiza la crisis energética global, sino que establece una hoja de ruta de confrontación directa. "La represalia no se limita al martirio del Gran Líder de la Revolución; cada miembro de la nación martirizado constituye un caso aparte en el proceso de venganza", sentenció el mandatario en alusión al fallecimiento de su padre, Alí Jamenei.
La ofensiva en el Golfo
El nuevo líder iraní fue enfático al señalar que la estrategia de ataques en el Golfo Pérsico persistirá. Según su visión, la fuerza militar de la República Islámica es la única vía para "derrotar al enemigo" y honrar el legado de la gestión anterior. Jamenei hizo especial mención al ataque contra la escuela Shajareh-Tayyebeh en Minab, calificándolo como un crimen deliberado que tendrá un "lugar especial" en la rendición de cuentas. Admitió que una parte de la represalia ya se ha concretado, pero advirtió que las operaciones militares se mantendrán activas hasta que el proceso se considere completo.
Uno de los puntos más tensos del comunicado fue el llamado de atención a las naciones árabes del Golfo. Jamenei exigió una definición de posturas y solicitó el cierre inmediato de las instalaciones militares estadounidenses en la región. "Recomiendo que cierren esas bases lo antes posible. Las afirmaciones de Estados Unidos de brindar seguridad y paz no fueron más que una mentira", disparó el ayatollah.
Pese a la beligerancia del mensaje, el líder supremo intentó matizar la relación con sus 15 países vecinos, asegurando que Irán busca una "amistad constructiva". Sin embargo, justificó los recientes ataques a territorios colindantes bajo el argumento de que el objetivo real son las bases norteamericanas y no la soberanía de los estados fronterizos: "Solo estamos atacando bases e inevitablemente lo seguiremos haciendo".



