Natural y 100% argentino: la historia de Café Baritú

Esta infusión se produce en las yungas salteñas desde hace casi cincuenta años. Después de mucho trabajo, la creadora, Graciela Ortíz, cumplió su sueño y expandió el legado familiar.
Por: Andrea Schiro

A fines de los años setenta, durante el gobierno del militar Roberto Ulloa en Salta, comenzó a cultivarse café en suelo argentino. El mandatario de facto lanzó un plan cafetero del que participaron varios agricultores, entre ellos, los hermanos Ortíz: Antonio, Juan y José.

Su proyecto duró unos años, pero luego empezó a decaer debido a la dificultad para competir con empresas extranjeras y a la complicada situación económica que atravesaba el país en ese entonces. Con la llegada de la convertibilidad, la iniciativa se volvió insostenible.

Entonces, abandonaron sus cafetales. Estas plantaciones se encontraban en una zona de selvas tropicales de altura, las yungas salteñas, ubicadas al noroeste de la provincia, en el límite argentino-boliviano entre Aguas Blancas y Bermejo.

Graciela Ortíz,.
Graciela Ortíz.

Años después, Graciela Ortíz, hija de Antonio, heredó una parte del terreno y decidió utilizarlo para realizar turismo de aventura. Allí, mientras hacía sus recorridas, observaba los restos de algunas plantas abandonadas y pensó en recuperarlas. A partir de ese momento, hace más de veinte años, comenzó Café Baritú, el primer café 100% argentino.

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La infusión tiene notas frutales, un pequeño dejo almendrado y notas a chocolate o cacao, que es lo más predominante y lo que más destacan sus consumidores. Además, no tiene aditivos ni se tuesta con azúcar, es decir, no es torrado.

“Nuestra producción no es a gran escala porque nuestro café es totalmente natural. Entonces, al no ponerle fertilizantes ni agroquímicos, el rinde que tiene es mucho menor que otros. Generalmente, te dicen que para que sea apta una planta, te tiene que dar un kilo de café. En nuestro caso, a veces no es así”, explicó Graciela, en diálogo con #BORDER.

Ella tiene poco más de treinta hectáreas y, aproximadamente, 800 plantas por hectárea, a diferencia de otros lugares que poseen 2500 o más plantas por hectárea. Esto lo hace con el objetivo de evitar que entren “pestes” por la humedad, el calor o el exceso de lluvia. Otra decisión orientada a conservar el aspecto natural del café es que la cosecha se realiza de forma manual.

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Donde se puede conseguir

Graciela vende el café en sus dos cafeterías: una ubicada en Jujuy (Gorriti 291) y otra en Salta (Zuviría 606). “Pero también, si nos llaman por teléfono o nos escriben, se lo enviamos a cualquier lugar del país”, afirmó. También comentó que, en un futuro, le encantaría tener un local en Buenos Aires y otro en el sur.

Café Baritú
Café Baritú

Además, pronto, la gente podrá visitar los cafetales, ya que se organizarán visitas programadas y, a su vez, esta experiencia será uno de los premios en los sorteos que lance Café Baritú. Igualmente, serán limitadas para evitar el impacto sobre las plantas.

Después de mucho sacrifico tanto en lo personal como en lo económico, Graciela está cumpliendo su sueño. Respecto a esto, destacó que un factor que la benefició fue que, a diferencia de la época de sus tíos, los consumidores eligen productos más naturales y de empresas familiares.

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Yo siempre digo que es una historia dentro de otra historia, porque está la de mis padres, mis tíos, y está la mía, que lleva más de veinte años. Entonces, es como que hay dos historias que juntan”, expresó.

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