En una conferencia de prensa, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sugirió que el régimen de Teherán podría estar descabezado. "Hay muchos indicios que apuntan a que el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, ya no está", sentenció, aunque evitó confirmar técnicamente su fallecimiento.
El mandatario detalló que los ataques de precisión no solo pulverizaron el complejo residencial de Jamenei, sino que también habrían eliminado a la cúpula de la Guardia Revolucionaria y a los principales responsables del programa nuclear iraní.
Un ataque de escala nacional
Lo que comenzó como una serie de explosiones en Teherán se reveló como una ofensiva total. El Comité Internacional de la Cruz Roja de Irán brindó un primer balance trágico de la incursión encabezada por Israel con apoyo logístico y militar de los Estados Unidos:
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Víctimas: Al menos 201 muertos y 747 heridos.
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Alcance geográfico: Los bombardeos impactaron en 24 de las 31 provincias del país.
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Objetivos: Infraestructura militar, centros de inteligencia y residencias oficiales.
Donald Trump
Desde Washington, el presidente Donald Trump ratificó la participación directa de las fuerzas estadounidenses en lo que definió como "operaciones de combate importantes". La Casa Blanca sostiene que la misión busca neutralizar la amenaza nuclear de forma definitiva, una postura que Netanyahu reforzó al pedir "paciencia" a la comunidad internacional.
"Esta operación decisiva continuará el tiempo que sea necesario", advirtió el líder israelí, anticipando que en los próximos días se atacarán miles de objetivos adicionales dentro de territorio iraní.
A pesar de las palabras de Netanyahu, el hermetismo en Irán es total. Medios estatales reportaron las explosiones pero guardan silencio sobre el estado de salud de Jamenei. Si se confirma su desaparición, Irán entraría en un proceso sucesorio inédito bajo el fuego cruzado, ya que el sistema teocrático depende directamente de la figura del Líder Supremo para arbitrar entre las facciones militares y políticas.
La Cruz Roja advirtió que el sistema de salud iraní está desbordado por la simultaneidad de los ataques. Con el espacio aéreo cerrado y las fronteras blindadas, la población civil se encuentra atrapada en una zona de guerra de escala continental.



