El escenario político en Bolivia sumó un nuevo foco de inestabilidad con la renuncia del ministro de Trabajo, Edgar Morales. La salida del funcionario se produjo un día después de que el presidente Rodrigo Paz anunciara una reforma de gabinete con el objetivo de intentar descomprimir la crisis que afecta al país.
En su lugar, Williams Bascopé Laruta asumió la titularidad de la cartera laboral. Durante su juramento, el actual ministro afirmó: “Solamente pido a Dios que nos ilumine con sabiduría, con justicia, y especialmente al señor Presidente, y ennombresca a todos en el país. Son momentos difíciles, pero los podemos superar, porque el país es grande, porque el país se llama Bolivia”.
En paralelo, la Central Obrera Boliviana (COB) junto a organizaciones sindicales, campesinas e indígenas iniciaron una masiva marcha desde El Alto con el objetivo de sitiar la Plaza Murillo, el epicentro del poder político en La Paz. Los manifestantes continúan exigiendo la renuncia de Paz.
Además, desde la COB anunciaron que su líder, Mario Argollo, pasó a la clandestinidad debido a que la Fiscalía emitió una orden de captura en su contra. Las bases obreras calificaron esta decisión como un acto de persecución política.
Desabastecimiento crítico y asistencia humanitaria
Por otra parte, el impacto de los bloqueos en las rutas nacionales paralizó el suministro de productos básicos. Las imágenes de filas interminables, que en muchos casos superan las seis horas de espera, se repitieron en estaciones de servicio y comercios de alimentación.
Ante la falta de suministros, muchos establecimientos han comenzado a racionar las ventas, por ejemplo, al limitar la compra a un solo pollo por persona para intentar cubrir la demanda mínima de una población que también sufre la falta de combustibles y gas licuado.
La gravedad del cuadro sanitario y alimentario motivó la intervención internacional. El gobierno de Chile dispuso el envío de un avión con cinco toneladas de alimentos para mitigar el desabastecimiento.
El desafío de Evo Morales
Asimismo, desde su bastión sindical en el trópico, Evo Morales rompió el silencio para proponer una salida drástica a la parálisis institucional: la convocatoria a nuevas elecciones generales en un plazo de noventa días. “Por Constitución, cuando no hay gobernabilidad, cuando hay abandono o cuando hay conflicto como esto, en tres meses convocatoria a elecciones”, aseguró el expresidente a la prensa local.
Esta propuesta fue recibida con dureza por la administración de Rodrigo Paz, que asumió el mando hace seis meses y así puso fin a dos décadas de hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS). El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, calificó el planteo del exmandatario como una maniobra "sediciosa" y antidemocrática, de acuerdo a la agencia de noticias Erbol.
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