La tranquilidad de Parque Patricios se quebró definitivamente este viernes cuando la desesperación le ganó al protocolo. En un clima de extrema tensión, un grupo de vecinos del edificio ubicado en la zona del derrumbe del estacionamiento decidió tomar la situación en sus manos y, tras forcejear con la guardia policial, ingresó por la fuerza a la propiedad. Lo que para las autoridades es una "zona de exclusión por peligro de colapso", para las familias es el lugar donde quedó atrapada toda su vida.
El conflicto escaló cuando los residentes, que llevan días evacuados y durmiendo en condiciones precarias, sintieron que las respuestas oficiales entraron en un cono de sombra. La indignación estalló frente a la falta de custodia permanente para evitar robos y la imposibilidad de retirar documentos, medicamentos o ropa de abrigo. "Nos dicen que el edificio se puede caer, pero nadie nos dice dónde vamos a vivir mañana", fue el grito que unificó la protesta antes de que los vecinos lograran vulnerar el vallado de seguridad.
El origen del desastre
La causa del desastre apunta directamente a una obra lindera en construcción. Según los primeros informes periciales, una falla en la excavación y el apuntalamiento de la obra vecina provocó que el suelo cediera, llevándose consigo gran parte de la losa del estacionamiento del edificio afectado. Lo que comenzó como una grieta profunda terminó en un socavón que dejó a los cimientos expuestos y a toda la estructura en una situación de equilibrio delicado.
A la tragedia edilicia se le suma el desamparo burocrático. Mientras la Guardia de Auxilio de la Ciudad insiste en que el ingreso es "extremadamente peligroso" debido a que las vibraciones podrían terminar de desestabilizar el terreno, los damnificados denuncian que ni la constructora responsable ni el Gobierno porteño les han ofrecido un subsidio habitacional acorde a la emergencia.
La irrupción forzada de los vecinos obligó a las fuerzas de seguridad a reforzar la presencia en la cuadra, mientras los peritos intentan avanzar con los estudios de carga para determinar si el edificio es recuperable o si se debe proceder a una demolición controlada. Por ahora, el panorama es desolador: departamentos vacíos, personas en la calle y una batalla judicial que recién empieza contra los responsables de una obra que, en pocas horas, destruyó el hogar de decenas de personas.



