El Gobierno nacional oficializó la salida de Alejandro Nimo de la Embajada argentina en España, luego de meses de conflicto con el embajador en Madrid, Wenceslao Bunge Saravia.
La norma dispuso el cese de Nimo como agregado especializado en el Área de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional y argumentó que la medida busca “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento de la mencionada representación de la República Argentina en el exterior”.
Tras conocerse su desplazamiento, Nimo afirmó que la salida había sido conversada con el Gobierno y explicó que decidió dar un paso al costado por diferencias con el embajador respecto del manejo del gasto en la representación diplomática. Además, aseguró que regresará a la Argentina para “seguir apoyando el proyecto de Milei”.
Quiero contarles que mi salida de la Embajada Argentina es una decisión personal, acordada con el gobierno. Sentí que llegó el momento emprender un nuevo rumbro y poder expresarme libremente. Gracias a todos los que me mandan mensajes de apoyo!
Agradezco profundamente al…
— Alejandro Nimo (@alejandronimoAr) July 14, 2026
La carera de Alejandro Nimo
Abogado y oriundo de Avellaneda, Nimo inició su carrera política en el menemismo, donde trabajó junto a Ramón Hernández, exsecretario privado de Carlos Menem. Entre 2009 y 2013 fue concejal de Avellaneda y presidió el PRO en ese distrito. Más tarde, entre 2019 y 2022, se desempeñó como jefe de asesores en el Senado.
En abril de 2023, durante la presidencia de Alberto Fernández, fue designado agregado comercial en la Embajada argentina en España. Con la llegada de Javier Milei dejó inicialmente el cargo, aunque en agosto de 2024 fue reincorporado mediante el Decreto 722/2024 como consejero de Embajada y cónsul general, al considerar el Gobierno que reunía “las condiciones de idoneidad profesional necesarias para desempeñar dicho cargo”. Posteriormente volvió a cumplir funciones vinculadas a la promoción de inversiones y comercio internacional.
Las diferencias con el embajador Saravia
En los últimos meses, Nimo quedó envuelto en una disputa pública con Bunge Saravia. En abril denunció que el embajador le había retirado su oficina y cuestionó su gestión a través de las redes sociales. “Por decisión del embajador Bunge me han quitado el despacho en el que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina, la que se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia de los admiradores de Milei”, escribió.
También aseguró haber sido víctima de una “agresión” y criticó la administración de la sede diplomática. “Lo que me preocupa de Bunge no se trata de una decisión por una oficina, realmente me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente”, sostuvo.



