La Asamblea Legislativa de este domingo no solo dejó definiciones económicas, sino que formalizó la ruptura en la fórmula del Ejecutivo. Lo que comenzó con un saludo frío en las escalinatas del Congreso derivó en una batalla dialéctica que involucró al diputado Luis Petri, al titular de Diputados, Martín Menem, y a una Victoria Villarruel que, lejos de retroceder, denunció una operación para forzar su salida del Gobierno.
La ofensiva de Petri
El exministro de Defensa y actual diputado nacional, Luis Petri, actuó como punta de lanza del malestar presidencial. En declaraciones a TN, Petri no ahorró calificativos para criticar la actitud de la Vicepresidenta durante el discurso de Javier Milei, donde se la vio consultando su celular en repetidas ocasiones. "No me sorprende que esté fuera de lugar porque ha estado fuera de lugar durante dos años", disparó Petri. Además, el legislador mendocino fue más allá al sugerir que Villarruel se ofrece como una "alternativa" a la oposición: "Cuando el Presidente habló de quienes se relamían por el sillón de Rivadavia, claramente hacía alusión a una vicepresidenta que no estuvo a la altura".
El contraataque de Villarruel
La respuesta de la titular del Senado llegó a través de la red social X, con una virulencia que sacudió los cimientos de La Libertad Avanza. Villarruel no solo descalificó a Petri, sino que le exigió explicaciones por su gestión en el IOSFA (Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas).
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Duras réplicas: "A Petri lo conozco por sus cosplays y por los trencitos de la alegría. Antes de divagar como una vecina chusma, debería ver cómo afronta judicialmente lo que parecería fue un desfalco en la obra social de los militares".
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Resistencia al cargo: Ante las versiones de una ruptura total, fue tajante: "Eso quieren. Mi renuncia. Pero no se les va a dar. Ocupo con honestidad mi cargo hasta el 10 de diciembre de 2027".
La Vicepresidenta también dirigió sus dardos hacia Martín Menem, a quien acusó de tener un "refinado conocimiento de chupamedismo" por no tolerar estar sentado a su lado durante la ceremonia. Asimismo, calificó como "grave" que el propio Presidente sugiriera actitudes golpistas dentro de su propio espacio. "El que calla mientras un presidente acusa solo ejerce respeto. No es el ámbito de contradecir a nadie, pero yo no represento el pasado", lanzó Villarruel en un mensaje que buscó diferenciar su institucionalidad del "relato" oficialista.



