Según el último informe de la Evolución de la Distribución del Ingreso del INDEC, correspondiente al cierre de 2025, el umbral para ingresar al exclusivo decil 10 (el estrato superior de la escala) se ubicó en los $3.644.000 mensuales por grupo familiar.
Este segmento, que abarca a poco más de un millón de hogares en los 31 aglomerados urbanos relevados, muestra una disparidad interna feroz: mientras el piso es de $3,6 millones, el techo de este decil alcanza los $25.900.000, con un ingreso promedio que escala hasta los $5.621.438.
Los números de la brecha
El informe oficial permite desglosar la realidad de los hogares argentinos según su capacidad de consumo y generación de recursos. En el extremo opuesto, el decil 1 —el 10% de los hogares con menores ingresos— sobrevive con un promedio de apenas $374.278 mensuales.
| Estrato | Rango de Ingresos Familiares | Ingreso Medio |
| Decil 10 (Alto) | $3.644.000 a $25.900.000 | $5.621.438 |
| Decil 9 | $2.670.000 a $3.640.000 | $3.095.222 |
| Decil 5 (Medio) | $1.200.000 a $1.480.000 | $1.324.926 |
| Decil 1 (Bajo) | $3.000 a $566.000 | $374.278 |
Género y precariedad
La estadística del INDEC vuelve a poner de relieve las asimetrías estructurales del mercado laboral argentino:
-
Brecha de género: Mientras que los varones percibieron un ingreso promedio de $1.191.364, las mujeres alcanzaron los $838.336, lo que refleja una diferencia persistente en el acceso a puestos jerárquicos y horas de trabajo remunerado.
-
El peso de la informalidad: Un asalariado con aportes jubilatorios percibe, en promedio, $1.321.353. En contraste, aquellos que trabajan en la informalidad ("en negro") ganan apenas $651.484, menos de la mitad que sus pares registrados.
-
Ingresos no laborales: En los hogares del decil más bajo, el 67,7% del dinero que ingresa proviene de fuentes no laborales (ayuda estatal, jubilaciones o subsidios), mientras que en el decil más alto, casi el 90% del ingreso es fruto del trabajo directo.
A pesar de la magnitud de las cifras, el organismo estadístico detectó una leve tendencia hacia la equidad. El Coeficiente de Gini —donde 0 es igualdad total y 1 es desigualdad absoluta— se ubicó en 0,427 al cierre de 2025, una mejora respecto al 0,430 del mismo periodo del año anterior.
Esta reducción marginal de la desigualdad indica que, aunque la brecha entre los que más y menos ganan se mantiene en 13 veces (tomando la mediana per cápita familiar), los estratos medios han logrado capturar una porción ligeramente mayor de la torta de ingresos total.



