En el extenso articulado de la reforma laboral, el capítulo II representa la pieza fundamental para la estrategia del Palacio de Hacienda, según reveló La Nación. La Cámara de Diputados aprobó, con 130 votos a favor, la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo diseñado originalmente para cubrir indemnizaciones, pero que en la práctica altera la distribución de los recursos de la seguridad social.
Este nuevo instrumento se nutrirá de un aporte obligatorio mensual de las empresas: un 1% para las grandes firmas y un 2,5% para las pymes. La controversia radica en el origen de estos fondos, ya que ese porcentaje se deducirá de las contribuciones patronales que actualmente financian al sistema previsional argentino.
¿Indemnizaciones o financiamiento del Tesoro?
La letra del proyecto establece que los recursos del FAL se destinarán a pagar indemnizaciones por despido y preavisos a través de cuentas inembargables administradas por bancos, billeteras virtuales o compañías de seguro. Sin embargo, economistas y bloques de la oposición alertan sobre una finalidad secundaria pero central: el uso de ese capital para la compra de títulos de deuda soberana.
Para los críticos del proyecto, el FAL funciona como un esquema de financiamiento indirecto para el Tesoro Nacional. Bajo esta lógica, el Estado captaría una masa de recursos frescos —estimada entre 3.000 y 5.000 millones de dólares al año— para sostener el superávit fiscal a costa de los haberes jubilatorios.
El impacto en las provincias y la ANSES
La preocupación por el desfinanciamiento de la seguridad social caló hondo en los bloques regionales. Diputados de provincias que aún mantienen sus propias cajas jubilatorias, como Córdoba y Salta, advirtieron que la reducción de los giros de la ANSES pondrá en jaque el pago de los haberes locales.
Voces de la oposición, como la de Vanesa Siley (Unión por la Patria), definieron al fondo como una "reforma previsional encubierta" y alertaron sobre la futura imposibilidad de actualizar las jubilaciones. Por su parte, Nicolás Massot cuestionó la paradoja de subsidiar el costo de los despidos con recursos que antes se destinaban a los jubilados, sector que ya soportó la mayor parte del ajuste fiscal del último año.
La votación en particular del FAL mostró las primeras grietas en la coalición que acompañó la reforma en general. El oficialismo perdió cinco votos clave de diputados cordobeses, jujeños y rionegrinos que, si bien apoyan la modernización laboral, rechazaron la descapitalización del sistema previsional.



